Las Cantigas de Santa María (S. XIII)

Mantos-004

Las Cantigas de Santa María (mediados del siglo XIII-1284) constituyen el cancionero religioso medieval de la literatura en galaico-portugués, frente al profano que estaría constituido por las cantigas de amigo, de amor, de escarnio y de maldecir.
Se trata de un conjunto de cuatrocientas veintisiete composiciones en honor a la Virgen María. La mayoría son cantigas que relatan milagros sucedidos con la intervención de la Virgen.
Existen dudas sobre la autoría directa del rey Alfonso X el Sabio, pero nadie duda de su participación como compositor en algunas de ellas, siendo al menos diez de indudable atribución al rey. Una opinión fundamentada en una nota del manuscrito toledano atribuye al propio rey la autoría de unas cien cantigas.

Cantigas 0a, Alfonso X con los traductores de la Escuela de Toledo - El Escorial

Escribe Pedro López Elum (Interpretando la Música Medieval: Las Cantigas de Santa María”, 2005): “Actualmente conocemos cuatro códices de las Cantigas. El primero de ellos se encontraba en la catedral de Toledo y en el año 1869 fue trasladado a la Biblioteca Nacional de Madrid. Otros dos estaban en la catedral de Sevilla y Felipe II ordenó que los llevaran a la Biblioteca del El Escorial. El último está depositado en la Biblioteca Nacional de Florencia.

a) Códice de la Biblioteca Nacional (Ms. 10.069)
Debido a que hasta 1869 estuvo depositado en Toledo, se lo conoce como códice de Toledo (To). En cuanto a sus características externas, el soporte de la escritura musical está realizado sobre pergamino y contiene 160 folios. El texto literario y musical está expuesto a dos columnas, ocupa de 25 a 28 líneas, aunque el de 27 es el más fecuente. La música está escrita entre las zonas que deja libre el texto.
A diferencia de los otros dos códices, éste presenta unas dimensiones más reducidas y, por lo tanto, resulta más manejable para desplazarse con él mientras se desarrolla el canto. Igualmente presenta otras diferencias, no sólo de formato, sino de expresión de su contenido, ya que su notación en parte no es mensural y no es una obra de lujo. No posee miniaturas, sólo iniciales adornadas y con colores.
La primera Cantiga -prólogo- se inicia en el folio 9v. Debido a su reducido tamaño y a su número de folios, el texto musical sólo se anotó en la letra del primer estribillo y de la primera estrofa. A continuación se encuentra el texto de los siguientes estribillos y estrofas, pero sin música.

b) Códice del El Escorial (j.b.2) (E-1)
Está compuesto de 361 hojas de pergamino. El texto literario y musical se presenta a doble columna con un máximo de 40 líneas y 10 pautados respectivamente. Lo normal es que se copie la música en el primer estribillo y en la primera estrofa, como en el códice de Toledo, pero en ocasiones se repite el estribillo con notación para finalizar. Pocas veces acompaña la música todo el relato o milagro.
La notación es muy clara dada la intensidad de la tinta. Se observan muy claramente las caudas, lo que no ocurre con el otro códice Escurialense (E-2).
Al ser el manuscrito que contiene un mayor número de Cantigas, Valmar lo consideró como el «códice príncipe, como más completo y correcto que los otros» (Marqués de Valmar: Cantigas de Santa María, Madrid, Academia Española, 1889). Contiene 416 Cantigas, de las que nueve están repetidas y cuatro se presentan sin notación musical.
Según el colofón, el copista del texto fue Juan González. Cuando dio por terminada su labor anotó lo siguiente:

Virgen bienaventurada
Sey de mi remembrada
Johannes Gundisalvi.

De todos los que directamente intervinieron en la obra, es el único cuyo nombre se conoce.

c) Códice de El Escorial (T.j.I) (E-2)
Este manuscrito lo integran 256 folios de pergamino. Es de mayor dimensión que el anterior. Es el más lujoso y contiene 1.264 miniaturas. La idea original de este códice era presentar con música el texto íntegro del milagro, seguido de un comentario en castellano en la parte inferior. Para concluir, se añadían las miniaturas que aluden al argumento expuesto en la Cantiga. El códice no llegó a terminarse, como prueba el hecho de que el texto en castellano sólo aparezca en las primeras veinticinco Cantigas, algunas miniaturas no se llegaron a completar, y hay espacios que quedaron sin ocupar … etc.
De la misma forma que en E-1 el texto literario y musical se presentan a doble columna. Algunas Cantigas tienen todas o casi todas sus estrofas y estribillos con música. Contiene 193 melodías, a pesar de que faltan algunas hojas.

d) Códice de Florencia. Biblioteca Nazionale, Ms. B.R. (a.Sign.,II,i,213)
Consta de 131 folios de pergamino, escrito y miniado con las mismas características de E-2. Es el códice más incompleto ya que está sin concluir en algunas partes. Se trazaron parte de sus pentagramas, pero quedaron todos sin notación musical. Presenta únicamente el texto de 109 Cantigas. De ellas, dos son inéditas, es decir, no están en los otros códices.

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Cantiga 123:  “De Santa Maria sinal qual xe quer”

Intérprete: Eduardo Paniagua.

LETRA:

[Como Santa Maria guardou un frade mor dos diaboos
na ora que quis morrer, e torcia-sse todo con medo deles].

“De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.”

Ca que quer que seja daquesta Sennor
valrrá muit’ a quen de mal coitado for,
e valer-ll-á contra o demo mayor
ali u sobr’ ele gran poder ouver.

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

Ben com’ en Bitoria guariu ha vez
a un frade mor, que de menez
entrara na orden e y mui bon prez
vivendo gãara. Mas foi-lle mester

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

Que o acorresse, como ll’ acorreu,
Santa Maria na ora que morreu,
ca un pouc’ enante todo se torceu
e parou-sse negro. E quen vos disser

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

Que mais fea cara podia ter
null’ ome, sol non llo querades creer;
mais outro bon frade foi log’ encender
candea da Virgen, beita moller.

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

E des que [e]na mão lla ensserrou,
a coor mui negra logo sse canbiou
e a faz mui branca toda se tornou
sen obrar y fisico de Monpesler.

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

Mas a pouco rato ouve de far,
ond’ ouveron os frades mui gran pesar;
temendo que era en mao logar,
disseron: «Rez’ ora quen rezar souber

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

O salteiro todo, porque sen falir
nos saber Deus faça u este fez ir.»
Porend’ a dous frades o fez Deus vir
pois foi mort’, e disse: «Quen saber quiser

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

Porque me torvei todo quando mor[r]i,
esto foi porque os diaboos vi;
mais poi-la candea adusseron y,
fugiron en todos. E quen ben fezer

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

Sempre terrá sigo algu[u]n sinal
de Santa Maria, a que nunca fal
aos que a serven e senpre lles val
e saca de pa quen y estever.

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

Assi fez a mi, esto sabede ben,
deu-me logar bõo qual a mi conven;
e vos muitas graças lle dade poren,
ca salvo será sempr’ o con que tever.»

De Santa Maria sinal qual xe quer
valrrá muit’ a quen en ela ben crever.

 

[TRADUCCIÓN]

[Esta es cómo Santa María guardó a su fraile menor de los diablos
en la hora en que iba a morir, y se retorcía todo con el miedo a ellos].

“Una señal de Santa María, cualquiera que sea,
valdrá mucho a quien en Ella creyese firmemente.”

Porque cualquier cosa que sea de esta Señora
le valdrá mucho a quien sea afligido por un mal,
y ha de valerle mucho contra el demonio mayor,
allí donde sobre él tenga gran poder.

Bien como en Vitoria sanó una vez
a un fraile menor, que en la niñez,
había entrado en la Orden, y viviendo en ella,
había ganado buena fama.

Pero fue menester que le acudiese la Virgen,
como le acudió en la hora de morir,
porque un poco antes, se retorcía todo
y se puso negro.

Y a quien os diga que cara más fea
podía tener otro hombre, no le creáis;
más otro buen fraile se fue luego a encender
una candela de la Virgen, mujer bendita.

Y desde el momento en que se la puso en la mano,
luego se le mudó el color negro
y se le volvió la faz blanca,
sin que actuase allí ningún médico de Montpellier.

Pero, al poco rato hubo de finar,
de lo que tuvieron gran pesar los frailes,
temiendo que estuviera en mal lugar
y dijeron: «Rece ahora quien sepa rezar

todo el salterio, porque si falta,
Dios nos haga saber a dónde va a ir éste».
Por ende, Dios hizo que viniese después de su muerte,
ante los frailes y les dijese: «Quien quisiera saber

por qué me turbé todo cuando moría,
fue porque vi a los diablos,
pero cuando me trajeron la candela,
huyeron todos. Y quien bien hiciere

traerá siempre consigo alguna señal
de Santa María, la que nunca falta
a los que le sirven y les vale siempre,
y saca de pena a quien en Ella está.

Así me hizo a mí esto, sabedlo bien;
me dio un lugar bueno, tal como me conviene;
y vosotros dadle gracias por ello,
porque siempre estará a salvo el que tuviese con qué».

 

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[Alfonso X el Sabio y la música]

6port803Escribe Maricarmen GÓMEZ MUNTANÉ (“La Música Medieval en España”, 2001): “En los estatutos otorgados en el año 1254 por Alfonso X, rey de Castilla y León, al Estudio general de Salamanca, figura un mandato que dice así: “Otrosí mando e tengo por bien que ayan un maestro en órgano e yo que le [de] çincuenta maravedís cada anno“. Es ésta la primera noticia referente a un Estudio general o Universidad europea en la que se establece la presencia de un maestro de música, con la particularidad de que se trata además de un maestro de polifonía […] Aparte de los estatutos otorgados al Estudio de Salamanca, la manifestación más temprana que relaciona a Alfonso X con la música son sus cantigas profanas, la mayoría cantares de burlas de los que no se conserva la parte musical. Obra sobre todo de juventud, entre sus cuarenta y cuatro cantares conocidos figura uno de amigo y cuatro de amor […]

Mucho se ha discutido sobre la intervención de Alfonso X en la redacción de sus obras, cuestión a la que se refiere un pasaje de la “General Estoria” que dice: “El Rey faze un libro non por quel escriva con sus manos, mas porque compone las razones dél, e las enmienda e yegua e endereça, e muestra la manera de cómo se deven fazer, e desí escrívelas qui él manda, pero dezimos por esta razón que él faze el libro” [Parte I, libro XVI, cap. 13]. Como vemos Alfonso X debió limitarse, casi siempre, a ejercer las funciones de director general de una empresa de amplias dimensiones culturales, en manos de profesionales competentes.

cantiga_1 La máxima aportación de Alfonso X en el terreno de la lírica la constituyen las “Cantigas de Santa María“, uno de los máximos exponentes de la cultura europea del siglo XIII.

Las Cantigas han llegado hasta nosotros en tres códices distintos. El primero es una supuesta copia que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid (Ms 10069), procedente de la catedral de Toledo [=To]. Contiene una colección de cien cantigas, más dos poemas introducctorios -Introducción y prólogo – y otro conclusivo – Petiçón -, y un apéndice que incluye cinco cantigas de las fiestas de la Virgen, otras cinco de las fiestas de Nuestro Señor, y dieciséis cantigas de Nuestra Señora de milagros y loor.

El códice B.I.2 (olim j.b.2) de la Biblioteca de El Escorial [=E] da comienzo con doce cantigas de las fiestas de la Virgen, que van precedidas de un prólogo; siguen cuatrocientas cantigas de tema mariano, a su vez precedidas de un índice, la Introducción y el Prólogo general. Finaliza con la Petiçón y una última cantiga. Del total de cuatrocientas dieciséis piezas de este códice, nueve están repetidas.

El tercer y último manuscrito está dividido en dos tomos. El primero que se conserva asimismo en la Biblioteca de El Escorial (Cód. T.I.1) [=T], corresponde a su primera mitad. Contiene las primeras doscientas cantigas del grupo de las cuatrocientas del códice E, excepto ocho que se han perdido, precedidas de su correspondiente índice, Prólogo e Introducción. Todas están espléndidamente ilustradas con miniaturas de página entera, ordenadas en viñetas.

El segundo tomo es un códice de la Biblioteca Nacional de Florencia (olim II.I.213) [=F], que quedó incompleto. Sólo llegaron a copiarse ciento cuatro cantigas que llevan trazado el pautado, al que quedó por añadir la notación musical. Por el contrario, el repertorio de los códice To, E y T sí lleva notación.

Cantigas-de-Santa-MariaEl total de la colección de las Cantigas de Santa María comprende cuatrocientas veinte piezas distintas, creadas por etapas y escritas en gallego-portugués […] El papel de Alfonso X en el proceso de creación del gran corpus mariano debió ser decisivo, si bien el número de fragmentos que pueden atribuírsele, total o parcialmente, queda recudico a apenas nueve, todos referidos a temas personales. Es un hecho, no obstante, que otros varios fragmentos aluden a la figura del monarca, que debió ejercer un mayor control editorial sobre las Cantigas de Santa María que sobre cualquier otra obra realizada bajo su patrocinio. Su imagen aparece presidiendo los códices E y T, rodeado de sus colaboradores, entre ellos escribas y músicos con violas de arco y guitarras en las manos […[ Dando ejemplo extraordinario de fervor mariano, el regio trovador se propone cantar los loores y milagros de la Virgen, con la vista puesta en su salvación […] Consecuente consigo mismo, en su testamento, fechado el 21 de enero del año 1284, ordena “que todos sus libros de los Cantares de loor de Sancta María sean todos en aquella iglesia do nuestro cuerpo se enterrare” – la catedral de Sevilla -, “e que los fagan cantar en las fiestas de Sancta María” […]

Merlín_Cantigas - copia (3)

Las Cantigas de Santa María se agrupan por decenas, que dan comienzo con una cantiga de loor a la Virgen, de carácter lírico, a la que siguen otras nueve referentes a sus milagros […]

El círculo de responsables en la redacción de las Cantigas fue reducido. Destaca la coherencia de estilo de un importante número de poemas, cuyo autor pudo ser el trovador gallego-portugués Airas Nunes; su nombre aparece escrito entre dos columnas de la cantiga Nº 223 del códice E […] Otros trovadores que se sabe o se supone que estuvieron en la corte de Alfonso X, la mayoría de origen occitano o catalán como Raimon de Tors, Guilhem de Montanhagol, Bertran d’Alamanon, Arnaut Catalan, Paulet de Marselha, Cerverí de Girona y Folquet de Lunel, también debieron contribuir en mayor o menor grado a la elaboración del gran corpus mariano. De entre todos destaca la personalidad de uno en especial: Guiraut Riquier.

[Las Fuentes Musicales de las Cantigas de Santa María]

51_619286El origen de las melodías de las Cantigas es tan variado como las fuentes de sus narraciones. Éstas comprenden mariales en latín de origen español o extranjero, entre los que se cuenta el “Liber Mariae” de Juan Gil de Zamora; también mariales en romance, como son los “Miracles de Nostre-Dame” de Gautier de Coincy o los “Milagros de Nuestra Señora” de Gonzalo de Berceo; colecciones de milagros procedentes de santuarios marianos de todo el orbe católico, y narraciones varias algunas de carácter familiar o autobiográfico […]

Atendiendo a las fuentes, y al margen de las piezas de nueva creación, cabe subdividir las Cantigas de Santa María en seis grupos:

  • Cantigas de origen litúrgico o paralitúrgico: Son aquellas que se sirven de materiales procedentes del canto gregoriano, adaptándolos o usándolos como contrafacta.
  • Cantigas relacionadas con la Escuela de Notre Dame y sus epígonos.
  • Cantigas que proceden del repertorio trovadoresco.
  • Cantigas que proceden del repertorio de los troveros.
  • Cantigas que proceden del repertorio lírico español: Son imposibles de determinar, ante la falta casi absoluta de fuentes musicales españolas paralelas o anteriores al repertorio alfonsino. Seguramente son tan numerosas como las narraciones de milagros de la Virgen que proceden de toda la geografía peninsular, por lo que debe haber entre ellas melodías de cantigas gallego-portuguesas como de algunas jarchas, manifestaciones por excelencia de la lírica mozárabe.
  • Contrafacta entre las mismas Cantigas: Existen dos opciones al respecto, según la cantiga respete o no en su integridad la música de otra supuestamente anterior.

Disfrutemos algunas de estas Cantigas.

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Tantas nos mostra a Virgen (CSM 152) – Cantigas de Santa MaríaAlfonso X el Sabio (1221 – 1284).

Intérprete: Eduardo Paniagua.

Imágenes: Castillos de España – (Fotografías de Manuel Zaldívar).

 

LETRA:

[Como u bon cavaleiro d’ armas, pero que era luxurioso,
dezia sempr’ «Ave Maria», e Santa Maria o fez en partir per sa demostrança].

“Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores
que per ren nunca devemos seer maos pecadores.”

E dest’ un mui gran miragre mostrou por un cavaleiro
que apost’ e fremos’ era e ardid’ e bon guerreiro;
mas era luxurioso soberv’ e torticeiro,
e cho d’ outros pecados muitos, grandes e mores.

Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores…

Este per ren madodynnos nen vesperas non oya,
nen outras oras nen missa; pero en Santa Maria
fiava e muitas vezes a saudaçon dizia
que ll’ o Sant’ Angeo disse, de que somos sabedores.

Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores…

E un dia, u estava cuidando en ssa fazenda
com’ emendass’ en sa vida, e avia gran contenda,
ca a alma conssellava que fezesse dest’ emenda,
mas a carne non queria que leixasse seus sabores;

Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores…

El estand’ en tal perfia, pareceu-ll’ a Groriosa
con ha branqu’ escudela de prata, grand’ e fremosa,
cha dun manjar mui jalne, non de vida saborosa,
mas amarga, e sen esto dava mui maos odores.

Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores…

U a viu o cavaleyro, foi con medo [e]spantado
e preguntou-lle quen era. Diss’ ela: «Dar-ch-ei recado:
eu sõo Santa Maria, e venno-te teu estado
mostrar per est’ escudela, porque leixes teus errores.

Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores…

Ca ves, esta escudela mostra-ti que es fremoso
e ás muitas bõas mannas; mas peccador e lixoso
es na alma, poren cheiras com’ este manjar astroso,
per que yrás a inferno, que é cho d’ amargores.»

Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores…

E pois ll’ ouv’ aquesto dito, a Virgen logo foy ida;
e el dali adeante enmendou tant’ en sa vida,
per que quando do seu corpo a ssa alma foy partida,
foi u viu a Virgen santa, que é Sennor das sennores.

Tantas nos mostra a Virgen de mercees e d’ amores…

 

[TRADUCCIÓN]

[Cómo un buen caballero de armas, aunque era muy dado a la lujuria, decía siempre «Ave María», y Santa María lo hizo apartarse de ella con su demostración].

“Tantas mercedes y amores nos muestra la Virgen,
que, por nada, debemos ser nunca malos pecadores.”

Y de esto un muy grande milagro mostró a un caballero,
que era apuesto y hermoso, y valiente, y buen guerrero,
pero era lujurioso, y soberbio y engañador,
y lleno de muchos pecados, grandes y menores.

Este, por nada oía maitines ni vísperas, ni horas, ni misa;
pero confiaba en Santa María y decía muchas veces la salutación
que le había dicho el santo Angel, de la que somos sabedores.

Y, un día, estaba pensando en sus cosas,
cómo enmendar su vida, y tenía gran contienda porque su alma
le aconsejaba que le diese esta enmienda,
pero la carne no quería que dejase sus placeres;

y estando él con esta porfía se le apareció la Gloriosa,
con una blanca escudilla de plata, grande y hermosa,
llena de manjar muy amarillo, no de comida sabrosa,
sino amarga, y, además de esto, daba malos olores.

Cuando la vio el caballero, se espantó, medroso,
y preguntó quién era. Dijo Ella: «Yo te lo explicaré,
yo soy Santa María y vengo a mostrarte tu situación
con esta escudilla, para que dejes tus errores.

Porque ves, esta escudilla te muestra que eres hermoso,
y tienes muy buenas dotes; pero, pecador y sucio en el alma,
por eso hueles como este manjar astroso,
porque irás al infierno, que está lleno de amargores».

Y cuando esto le hubo dicho, la Virgen se fue,
y él, de allí en adelante, enmendó tanto su vida,
que, cuando fue su alma separada del cuerpo,
se fue a donde vio a la Virgen santa que es Señora de las señoras.

 

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Cantiga 302: “A Madre de Jhesu-Cristo” / Cantiga 424: “Pois que dos Reys Nostro Sennor”

Intérprete: Theatrum Instrumentorum – Director: Aleksandar Sasha Karlic.

 

LETRA: (CSM 302)

[Como Santa Maria de Monsarrat descobriu un furto que se fez na sa ygreja].

A Madre de Jhesu-Cristo, que é Sennor de nobrezas,
non soffre que en sa casa façan furtos nen vilezas.

E dest’ un mui gran miragre vos direi que me juraron
omees de bõa vida e por verdade mostraron
que fezo Santa Maria de Monssarrat, e contaron
do que fez un avol ome por mostrar sas avolezas.

A Madre de Jhesu-Cristo, que é Sennor de nobrezas…

Este con outra gran gente vo y en romaria,
e acolleu-ss’ a un ome con que fillou conpania;
e quando chegou a noite, os dinneiros que tragia
lle furtou da esmolneira por crecer en sas requezas.

A Madre de Jhesu-Cristo, que é Sennor de nobrezas…

Outro dia de mannãa, des que as missas oyron,
os que ali albergaron da eigreja sse sairon;
mas el en sair non pode, e esto muitos o viron,
ca non quis Santa Maria, que é con Deus nas altezas,

A Madre de Jhesu-Cristo, que é Sennor de nobrezas…

Ata que ben repentido foss’ e ben mãefestado
e todo quanto furtara ouvess’ ao outro dado,
e que dissess’ ante todos de com’ avia errado,
e sayss’ en con vergonna por sas maas astruguezas.

A Madre de Jhesu-Cristo, que é Sennor de nobrezas…

Tod’ aquest’ assi foi feito, ca o quis a verdadeira
Madre de Deus piadosa, santa e mui justiceira,
que non quis que en ssa casa fossen per nulla maneira
feitas cousas desguisadas nen cobiiças per pobrezas.

A Madre de Jhesu-Cristo, que é Sennor de nobrezas…

 

CSM 302 (Traducción)

Ésta es del hombre que hurtó a su compañero los dineros de la limosnera en Santa María de Montserrat y no pudo salir de la iglesia hasta que los devolvió.

La Madre de Jesucristo, que es Señora de nobleza, no consiente que en su casa se cometan hurtos ni vilezas.

AfonsoXY sobre esto voy a deciros un gran milagro que hombres de fiar me contaron como cierto, y me lo juraron, obrado por Santa María de Montserrat, incluyendo lo que hizo un hombre ruin para demostrar su vileza.

Éste fue allí en romería con otra mucha gente y se juntó con otro, por buscar compañía; cuando llegó la noche, le quitó de la limosnera los dineros que traía por aumentar su peculio.

Al día siguiente, por la mañana, después de oír las misas, los que se habían albergado allí salieron de la iglesia, pero él no pudo salir y esto lo vieron muchos: Santa María, que está con Dios en las alturas, no lo consintió mientras no se arrepintiera de verdad, se confesara y devolviese al otro todo lo que le había hurtado, reconociendo ante todos su culpa y saliendo avergonzado por su extravío.

Así se hizo en todo, pues ése fue el designio de la piadosa y verdadera Madre de Dios, santa y muy justiciera, que no quiso en su casa se hiciesen de ninguna manera cosas inconvenientes ni raterías de miseria.

 

LETRA: (CSM 424)

[Esta segunda é de como os tres Reis Magos veron a Beleen aorar a Nostro Sennor Jesu-Cristo e lle ofereron seus dões].

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

Esto foi quand’ en Beleen
de Santa Maria naçeu
e a treze dias des en
aos tres Reys apareçeu,
que cada u per seu sen
ena estrela connoçeu
com’ era Deus Rey; e poren
de longe o foron veer,

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

Ben das insoas de Sabá
e de Tarsso, que son no mar,
e d’Arabia, u gran gent’ á
e muitas terras de passar.
Mas pero eran lonj’ alá
mui toste os fezo chegar
a Beleen aquel que á
sobre todas cousas poder.

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

Ena estrela lles mostrou
com’ era om’ e Rey e Deus;
poren cada u lle levou…
oferta dos tesouros seus.
E a estrela os guyou
ate ena terra dos judeus,
u Erodes lles demandou:
«Que vestes aqui fazer?»

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

Eles responderon-ll’ assi:
«Na estrela vimos que Rey
mui nobre naçera aqui,
Sennor dos judeus e da lei.»
Diss’ Erodes: «Creed’ a mi,
ca bon conssello vos darei:
id’, e pois tornardes des i,
ar y-lo-ei eu connoçer.»

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

Eles foron-sse logu’ enton
e viron a estrela yr
ante ssi de mui gran randon,
e começárona seguyr;
mas quand’ en Beleen foi, non
se quis de sobr’ ela partir,
ata que entraron u Don
Jesu-Cristo viron seer

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

Nos braços da que muit’ afan
sofreu con el e muito mal.
E eles logo manaman
deron-lle sa oferta tal:
ouro de que aos reis dan,
encensso por espirital,
mirra de que os mortos van
ungir por nunca podreçer.

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

Esto, ca non maravidis,
ofereron a Deus los Reys;
porend’ assi os guardar quis
aquele que juntou as leis,
que per sonnos os fez ben fis,
que sonnaron vel cinc’ ou seis
vezes que fossen a Tarssis
passa-lo mar por guareçer.

Pois que dos Reys Nostro Sennor
quis de seu linage decer,
con razon lles fez est’ amor
en que lles foi apareçer.

 

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Cantiga 107: “Quen crever na Virgen santa”

Intérprete: Eduardo Paniagua.

 

LETRA: (Traducción)

Cómo Santa María guardó de la muerte a una judía que despeñaron en Segovia; y porque se encomendó a Ella no murió ni se hirió.

“A quien creyere en la Virgen Santa, Ella le será valedora en su cuita.”

De esto, un milagro, en verdad, hizo en Segovia, la ciudad, la Madre de Piedad, como dirá este cantar, de una judía que fue hallada en falta y presa, y llevada para ser precipitada desde una peña que allí hay, muy alta y muy áspera, y ella dijo:
“¡Ay, desgraciada de mí, cómo puede quedar con vida quien tenga que caer desde aquí, salvo que Dios lo quiera!
Pero Tú, Reina María, en quien confía la cristiandad, si tal eres como he oído, ya que socorres a los cuitados que a Ti se enconmiendan, entre todos los culpados, váleme a mí, porque me es menester y si quedase viva y sana, me haré cristiana en seguida, antes de mañana por la mañana, sin falta.”
Los judíos que la llevaron la dejaron en camisa y luego la despeñaron diciendo: “¡Allá va!” Pero, cuando desde allí hubo caído, fue socorrida por la Virgen, pues no pereció, aunque cayó allá abajo, al pie de una higuera y se levantó prestamente y siguió su camino diciendo:
“Siempre será bendita y gloriosa la Madre de Dios preciosa que fue conmigo tan piadosa, y ¿quién no la servirá?”
Y llegó a una iglesia de aquella que siempre era bendita, donde mucha gente la vio y dijo:
“Acá venid, y me bautizaréis, y oiréis un milagro tal que os maravillaréis y a todos les pasará lo mismo.”
Y aquella gente de inmediato la bautizó y siempre creyó mucho en la que por nosotros rogará a su Hijo Glorioso que sea piadoso con nosotros en el día temeroso en que vendrá a juzgarnos.

 

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Santa Maria, Strela do dia (CSM 100) – Cantigas de Santa MaríaAlfonso X el Sabio (1221 – 1284).

Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya – Hespérion XX – Director: Jordi Savall.

Imágenes: Monasterio de San Juan de la Peña (Huesca – España).

 

LETRA:

[Esta é de loor]

Santa Maria,
Strela do dia,
mostra-nos via
pera Deus e nos guia.

Ca veer faze-los errados
que perder foran per pecados
entender de que mui culpados
son; mais per ti son perdõados
da ousadia
que lles fazia
fazer folia
mais que non deveria.

Santa Maria…

Amostrar-nos deves carreira
por gãar en toda maneira
a sen par luz e verdadeira
que tu dar-nos podes senlleira;
ca Deus a ti a
outorgaria
e a querria
por ti dar e daria.

Santa Maria…

Guiar ben nos pod’ o teu siso
mais ca ren pera Parayso
u Deus ten senpre goy’ e riso
pora quen en el creer quiso;
e prazer-m-ia
se te prazia
que foss’ a mia
alm’ en tal compannia.

Santa Maria…

 

[TRADUCCIÓN]

[Esta es de loor]

Santa María,
estrella del día,
muéstranos la vía
para Dios, y guíanos.

Porque haces ver a los errados,
que se perdieron por sus pecados,
y les haces entender que son culpables;
pero que Tú los perdonas
de la osadía
que les hacía
hacer locuras
que no debieran.

Santa María…

Debes mostrarnos el camino,
para ganar por todos modos
la luz sin par y verdadera
que sólo Tú puedes darnos;
porque, a Ti, Dios
te lo concedería
y querría darnósla
por Ti, y nos la daría.

Santa María…

Tu juicio puede guiarnos,
más que en nada, al Paraíso
donde Dios tiene siempre gozo y sonrisa
para quien quiso creer en El;
y me placería,
si a Ti te place,
que fuese mi alma
en tu compañía.

Santa María…

 

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SE OME FEZER DE GRADO  (CSM 207) – Cantigas de Santa MaríaAlfonso X el Sabio (1221 – 1284).

Intérprete: Música Antigua – Eduardo Paniagua.

Imágenes: Miniaturas de las Cantigas de Santa María.

 

LETRA:

[Esta é como un cavaleiro poderoso levava a mal outro por un fillo que lle matara, e soltó-o en ha eigreja de Santa Maria, e disse-lle a Magestade «gracias» poren].

Se ome fezer de grado pola Virgen algun ben,
demostrar-ll’ averá ela sinaes que lle praz en.

Desto vos direi miragre, ond’ averedes sabor,
que mostrou Santa Maria con merce’ e con amor
a un mui bon cavaleiro e seu quito servidor,
que ena servir metia seu coraçon e seu sen.

Se ome fezer de grado pola Virgen algun ben…

El avia un seu fillo que sabia mais amar
ca ssi, e un cavaleiro matou-llo. E con pesar
do fillo foi el prende-lo, e quisera-o matar
u el seu fillo matara, que lle non valvesse ren.

Se ome fezer de grado pola Virgen algun ben…

E el levando-o preso en ha eigreja ‘ntrou,
e o pres’ entrou pos ele, e el del non sse nenbrou;
e pois que viu a omagen da Virgen y, [o] soltou,
e omildou-ss’ a omagen e disso «graças» poren.

Se ome fezer de grado pola Virgen algun ben…

 

CSM 207

Un caballero apresó a otro caballero porque había matado a un hijo suyo, al que amaba más que a sí mismo. En camino y dispuesto a matarle por venganza, entró en una iglesia y ante la imagen de Santa María por misericordia olvidó la ofensa y le libertó. La imagen se inclinó y le dijo “gracias”.
Aparece en el Códice de Florencia como F-17. Esta Cantiga de ritmo binario y sobre el tema del honor perdido junto a la muerte del hijo, tiene una melodía que recuerda a las “laudi” italianas y a la de los troveros del Norte de Francia.

 

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Cantiga 200:  “Santa Maria loei”

Intérprete: Grupo SEMA.

 

LETRA:

[Esta é de loor de Santa Maria].

Santa Maria loei
e loo e loarei.

Ca, ontr’ os que oge nados
son d’ omees muit’ onrrados,
a mi á ela mostrados
mais bes, que contarei.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

Ca a mi de bõa gente
fez vir dereitamente
e quis que mui chãamente
reinass’ e que fosse rei.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

E conas sas piadades
nas grandes enfermidades
m’ acorreu; por que sabiades
que poren a servirey.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

E dos que me mal querian
e buscavan e ordian
deu-lles o que merecian,
assi como provarei.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

A mi de grandes pobrezas
sacou e deu-me requezas,
por que sas grandes nobrezas
quantas mais poder direi.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

Ca mi fez de bõa terra
sennor, e en toda guerra
m’ ajudou a que non erra
nen errou, u a chamei.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

A mi livrou d’ oqueijões,
de mortes e de lijões;
por que sabiades, varões,
que por ela morrerei.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

Poren todos m’ ajudade
a rogar de voontade
que con ssa gran piadade
mi acorra, que mester ei.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

E quando quiser que seja,
que me quite de peleja
daquest mund’ e que veja
a ela, que sempr’ amei.

Santa Maria loei
e loo e loarei.

 

[TRADUCCIÓN]

[Esta es de loor de Santa María].

A Santa María he loado, loo y loaré.

Pues a mí me ha mostrado más bienes que a los demás nacidos de hombres honrados.
Me hizo provenir en linea directa de familia noble y quiso que fuese rey y reinase.
Y en las grandes enfermedades acudió en mi ayuda.
Y a los que me querían mal les dio su merecido, como probaré.
Me sacó de grandes pobrezas y me dio riquezas.
Me hizo señor de buena tierra y siempre me ayudó en la guerra.
Me libró de peligros de muerte y de heridas.
Por tanto, ayudadme todos a rogarle de corazón que con su gran piedad venga en mi ayuda, porque la necesito.
Y que, cuando quiera, me retire de la pelea de este mundo y me lleve a verla a ella, a la que siempre amé.

 

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“Do dem’ a perfia” (CSM 285) – Cantigas de Santa MaríaAlfonso X el Sabio (1221 – 1284).

Intérprete: Eduardo Paniagua.

 

LETRA:

[Como Santa Maria fez aa monja que non
quis por ela leixar de ss’ir con un cavaleiro que sse tornass’ a sua ordin,
e ao cavaleiro fez outrossi que fillasse religion.]

Do dem’ a perfia
nona toll’ outra cousa come Santa Maria.

Dest’ un fremoso miragre vos quer’ eu ora contar
que por ha monja fazer quis a Santa Reynna,
que, per com’ eu aprendi, era de mui bon semellar
e de fremoso parecer e aposta minynna;
e gran crerizia
e grand’ ordamento esta dona avia,
e demais sabia
amar mais d’outra cousa a Virgen que nos guia.

Do dem’ a perfia…

Sen tod’ esto de linnage mui[t]’ alt’ era, e mellor
falava d’outra moller. E por aquesto a essa
fillou por ssa conpanneira e por ssa aguardador,
porque muito a pregava de sen, a abadessa;
e u quer que ya
ja mais aquela monja nunca de ssi partia,
ante a metya
en todo-los seus feitos cada que os fazia.

Do dem’ a perfia…

Un sobrynn’ est’ abadessa avi’, a que mui gran ben
queria, que era men’ e apost’ e fremoso.
Este, des que viu a monja, quis-lle mellor d’outra ren,
e en guisar que a ouvesse foi tan agugoso,
que non era dia
que ll’ el muitas vegadas sa coita non dizia
e lle prometia
que sse con el sse fosse, con ela casaria.

Do dem’ a perfia…

E demais que grand’ herdade lle daria e aver
e a terria senpr’ onrrada, rica e viçosa,
e que nunca del pesar receberia, mais prazer.
E tanto lle diss’ aquesto, que ela saborosa
foi e d’ alegria
lle jurou en sas mãos que con ele s’ irya
e que leixaria
log’ aquel mõesteiro, u al non averia.

Do dem’ a perfia…

Essa noit’ aquela monja todas sas cousas guisou
por se con seu amigo yr; mais en ha capela
da Virgen Santa Mari’ ant’ o altar ss’ agollou,
chorand’ ant ha sa omagen que era mui bela,
e sse ll’ espedia.
Mas quando foi na porta, per ela non podia
sayr, ca via
deant’ a magestade que ll’ a porta choya.

Do dem’ a perfia…

Desto foi tan espantada e ouve pavor atal,
que sse foi quanto ir mais pode ao dormidoiro.
Mai la Virgen groriosa, Reynna esperital,
fezo que a el essa noite enganou agoiro,
e foi-sse ssa via,
maldizendo quen nunca por moller creeria.
E ela jazia
coitada en seu leito, que per ren non durmia.

Do dem’ a perfia…

Outro dia gran mannãa, atanto que a luz viu,
a abadessa sse levou e a monja con ela.
E log’ aquel seu amigo vo, que ll’ arreferyu
como non sayu a ele, de que mui gran querela
sempr’ aver devia;
mas ela lle jurava que mui mal se sentia,
pero todavia,
quando ves[s]’ a noite, que pera el irssya.

Do dem’ a perfia…

Pois vo a outra noite, como na primeira fez
e por ir-ss’ ende sa carreira foi aa eigreja;
e quando ss’ en quis sair, a Virgen santa do bon prez
parou-sse-ll’ en cruz ena porta e disse: «Non seja
que tan gran folia
faças contra meu Fillo nen tan grand’ ousadia,
ca eu non seria
tuda de rogar-lle por ti, nen m’oyrya.»

Do dem’ a perfia…

A monja con mui gran coita de con seu amigo s’ir,
macar de noit’ aa igreja foi; na magestade
sol mentes non quis ter, ante foi a porta abrir
e sayu per ela e foi-sse. E fez y maldade;
mais muit’ en prazia
a aquel seu amigo, e ben a recebia
e logo tragya
un palafren mui branco en que a el subia.

Do dem’ a perfia…

Poi-la levou a ssa terra e con ela juras pres,
mui ben ll’ ouve conprid’ aquelo que lle convera;
aynda mui mais lle deu, que ante que passas[s]’ un mes
a fez sennor de ssa herdade, mais ca ll’ el dissera.
E ela vivia
a mais viçosa dona que viver poderia,
e quanto queria
tod’ aquel seu amigo lle dava e compria.

Do dem’ a perfia…

Assi ambos esteveron viçosos a seu talan,
e Deus sofreu que ouvessen fillos muitos e fillas
mui grandes e mui fremosos. Mas a Virgen, que mui gran
pesar ouve daqueste feito, fez y maravillas,
que apparecia
a ela en do[r]mindo e mal a reprendia
dizendo: «Sandia,
e como começaste atan gran bavequia

Do dem’ a perfia…

En leixar teu mõesteiro u vivias, com’ eu sei,
mui ben e muit’ onrradamente, e yr ta carreira
e desdennares a mi e a meu Fill’, o santo Rey,
e non averes vergonna en niha maneira?
Por est’ eu terria
por ben que te tornasses pera a ta mongia,
e eu guisaria
logo con Deus, meu Fillo, que te perdõaria.»

Do dem’ a perfia…

A dona daqueste sonno foi espantada assi
que tremendo muit’ e chorando diss’ a seu marido
toda a vison que vira. E per quant’ eu aprendi,
quiso Deus que da sa graça foss’ ele ben conprido,
e o que ll’ oya
todo llo outorgava; e dela sse partia
e d’outr’ abadia
religion fillava, en que a Deus servia.

Do dem’ a perfia…

 

[TRADUCCIÓN]

[Ésta es de cómo Santa María hizo volver a su Orden a la monja que renunció por Ella a irse con un caballero, e hizo también que el caballero entrase en religión].

“Nadie como Santa María doblega la perfidia del demonio.”

Quiero contaros ahora un hermoso milagro
que se dignó hacer la Santa Reina en favor de una monja
que, por lo que sé, era muy bien parecida,
joven de gran belleza y apostura,
pero también muy religiosa, instruida y piadosa,
y amaba, además, a la Virgen que nos guía por encima de todo.

Por añadidura, era de muy alto linaje
y hablaba mejor que ninguna otra mujer.
Y por todo ello, porque apreciaba su buen sentido,
la abadesa la hizo su acompañante y curadora
y la llevaba consigo adondequiera que iba,
haciéndola partícipe de todos sus actos.

La abadesa tenía un sobrino al que quería mucho,
joven apuesto y hermoso,
quien, desde que vio a la monja, se enamoró de ella
y la deseó más que a nada, acuciándole tanto conseguirla
que no pasaba día en que, varias veces, no le declarara su afán
y le pidiese que se fuera con él, prometiéndole desposarla,

con el señuelo de que, además, le daría cuantiosos bienes
y la mantendría siempre honrada, rica y acomodada,
pues nunca recibiría de él pesar sino placer.
Y tanto y tanto insistió que acabó convenciéndola
y ella juró gozosa en sus manos que se iría con él
y abandonaría aquel monasterio, donde no podía vivir así.

Esa misma noche, la monja preparó todas sus cosas
para fugarse con su amigo y fue a despedirse de la Virgen Santa María
arrodillándose llorosa ante el altar de su capilla,
donde había una imagen suya muy bella.
Pero cuando fue a salir no pudo hacerlo por la puerta porque,
tapándola, vio ante sí a Su Majestad.

Asustóse tanto que, llena de pavor,
se volvió corriendo al dormitorio.
La Virgen gloriosa, Reina espiritual,
hizo desengañarse al joven,
que abandonó la espera maldiciendo
de quien nunca sería ya su mujer,
mientras ella yacía en su lecho atormentada, sin poder dormir.

Al día siguiente, de muy buena mañana,
se levantó la abadesa en cuanto vio la luz, y la monja con ella.
Luego llegó el amigo, que le preguntó por qué no había ido con él,
lo que siempre lamentaría, pero ella le juró que se sentía muy mal
y que más tarde, cuando llegase la noche, se fugaría con él.

Llegó la noche e hizo como la anterior, que,
camino de la salida, pasó por la iglesia y, cuando quiso dejarla,
la santa Virgen gloriosa obstruyó la puerta con los brazos en cruz y le dijo:
“No cometas tamaña locura contra mi Hijo ni seas tan atrevida,
que no osaría yo así rogarle por ti ni Él me oiría.”

La monja, con gran afán por irse con su amigo
a pesar de su parada nocturna en la iglesia,
se esforzó por olvidarse de la Virgen
y abrió la puerta y se marchó.
Había obrado mal, pero a gusto de su amigo,
que la recibió con amor
e hizo traer un palafrén muy blanco en el que montó.

La llevó a sus tierras y se casó con ella,
cumpliendo sobradamente cuanto le prometiera,
pues antes de que transcurriese un mes
ya la había hecho dueña de su heredad,
mayor de lo que le había dicho.
Y ella vivía más acomodadamente que cualquier otra mujer,
pues aquel amigo suyo le daba y otorgaba cuanto le pedía.

Vivieron así felizmente, a su gusto,
y Dios consintió en que tuviesen muchos hijos e hijas,
fuertes y hermosos. Pero la Virgen había quedado apesadumbrada
por lo sucedido e hizo maravillas apareciéndose
en sueños a la mujer y reconviniéndola:
“Loca, ¿cómo cometiste la gran insensatez

de abandonar el monasterio donde vivías,
yo lo sé, tan bien y honradamente, salir huyendo
y despreciarme a mí y también a mi Hijo, el santo Rey,
sin sentir ninguna vergüenza?
Tengo por lo mejor que vuelvas a tu convento,
que yo ya te conseguiré el perdón de Dios, mi Hijo.”

Espantada, despertó de este sueño la mujer, que,
temblando y llorando, contó a su marido la visión que tuvo.
Y, por lo que sé, quiso Dios que él participase de su gracia,
y como concedía a su mujer todo lo que le pedía,
separóse de ella y entró en religión en otra abadía, donde sirvió a Dios.

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Enlaces:

– Pedro López Elum: “Interpretando la Música Medieval: Las Cantigas de Santa María”, 2005.

LETRAS de las Cantigas.

Cantigas de Santa María (Wikipedia)

Alfonso X el Sabio (Wikipedia)

Anexo:Trovadores de Francia en occitano (Wikipedia)

http://warfare.totalh.net/Cantiga/Cantigas_de_Santa_Maria-Individual_Panels.htm

– SonusAntiqva.org: (Colección Cantigas – Eduardo Paniagua – Pneuma)

https://www.sonusantiqva.org/web/i/P/EPaniaguaCantigas/1998ObrasMaestras-n.html

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