Las Ensaladas de Mateo Flecha “el Viejo”

[Las Ensaladas]

Dice Sebastián de Covarrubias en su obra “Tesoro de la lengua castellana o española“, Madrid, 1611:

“Y porque en la ensalada echan muchas yerbas diferentes, carnes saladas, pescados, azeytunas, conservas, confituras, yemas de huevos, flor de borraja, grageas y de mucha diversidad de cosas se haze un plato, llamaron ensaladas un genero de canciones que tienen diversos metros, y son como centones, recogidos de diversos Autores. Éstas componen los Maestros de Capilla, para celebrar las fiestas de la Natividad; y tenemos de los Autores antiguos muchas y muy buenas, como el molino, la bomba, el fuego, la justa”.

En esta definición, Sebastián de Covarrubias, autor del monumental diccionario de principios del siglo XVII, nos da la clave de las Ensaladas: mezcla de canciones, algunas de ellas populares y conocidas, enlazadas por otros textos musicales que sirven de nexo de unión, variedad de idiomas, de versos y metros distintos, ritmos también diversos, y, en lo compositivo, uso de distintos procedimientos: a tutti, a solo, a dúo, en contrapunto para las partes más narrativas, mayoritariamente homófono para las canciones intercaladas en la narración. Las ensaladas acaban con una máxima en latín, que escrita al estilo de un corto motete, ilustra lo que podríamos llamar la moral de la historia después de las aventuras acaecidas en clave de «docere et delectare».

El Bosco Título La Adoración de los Reyes Magos Cronología Hacia 1495 - copia - copia

Por la temática de sus textos las ensaladas se hermanan mayoritariamente con el ciclo navideño. Contienen historias contadas con un lenguaje simple poniendo en escena a distintos personajes de la lírica tradicional, como pastores, y de la historia sagrada centrada en los sucesos de la Navidad: la Virgen, Jesús, Adán…

Escribe Maricarmen Gómez Muntané (“Batailla en Spagnol”, Libro-CD Capella de Ministrers): “Quien mejor define el género literario musical llamado ensalada es Juan Díaz Rengifo en su “Arte poética española” (Salamanca, 1592): «ensalada es una composición de coplas redondillas, entre las cuales se mezclan las diferencias de metros no sólo españoles, pero de otras lenguas sin orden de unos a otros al libre albedrío del poeta; y según la variedad e las letras se va mudando la música».

En otras palabras, la Ensalada es un collage que ensambla elementos poético-musicales de origen muy diverso en un todo unificado.

La fama de estas composiciones fue grande, tanto en España e Hispanoamérica como en Europa. Algunas fueron objeto de «arreglos» por parte de maestros vihuelistas, como Fuenllana, Valderrábano o Pisador, así como una edición de Jacques Moderne, en Lyon en 1544, que publica una de las ensaladas de Mateo Flecha «el Viejo», “La Justa“, subtitulándola «la Batailla en Spagnol».

Precisamente, el sobrino de Mateo Flecha «el Viejo», es el responsable de la edición en Praga en 1581 de la mayor recopilación de ensaladas existente, que lleva por largo título: “Las ensaladas de Flecha, maestro de capilla que fue de las Serenísimas Infantas de Castilla, Recopiladas por F. Matheo Flecha su sobrino, Abad de Tyhan y Capellán de las Majestades Caesareas, con algunas suyas y de otros autores, por el mesmo corregidas y echas estampar“.

portada

[Las Ensaladas de Mateo Flecha “el Viejo”]

Mateo Flecha “el Viejo” (1481-1553), fue un compositor español renacentista, conocido principalmente por sus Ensaladas.
Nació en 1481 en la localidad catalana de Prades. Posiblemente estudió música en Barcelona con Joan Castelló. En diciembre de 1522 comienza a trabajar en la Catedral de Lérida, primero como cantante y, a partir de septiembre de 1523 y hasta octubre de 1525, como maestro de capilla. Se cree que posteriormente se trasladó a Guadalajara, al servicio del Duque del Infantado Diego Hurtado de Mendoza, donde trabajó durante seis años.
Algunos indicios hacen pensar que después se trasladó a Valencia, donde asumió la dirección de la capilla del Duque de Calabria o, al menos, estuvo vinculado con los estamentos musicales de esta ciudad. De hecho, al menos tres de sus obras aparecen en el cancionero vinculado a dicha capilla (“Cancionero del Duque de Calabria“, también conocido como “Cancionero de Uppsala“).

Cuando las ensaladas de Mateo Flecha sonaron por vez primera en casa de sus patronos, debieron llamar la atención por su modernidad […]:

  • en primer lugar porque a pesar de que su argumento coincidía, en términos generales, con el de los villancicos navideños, duraban al menos tres veces más.
  • en segundo lugar porque las citas que incluyen, a modo de guiños de complicidad con el oyente, eran cosa más bien del teatro.
  • finalmente porque una ensalada venía a ser lo más parecido a una representación pastoril de temática navideña, sólo que los diálogos hablados aparecen sustituidos por la intervención de un coro.

Veamos algunas de estas ensaladas.

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LA BOMBA (Ensalada) – Mateo Flecha “el Viejo” (1481 – 1553).
(“Las ensaladas de Flecha” – Praga, 1581).

Intérpretes: The King’s Singers.
Imágenes: Madrigal History Tour (Spain).

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Otra versión (completa) de La Bomba:

Intérprete: Filippo Simone Lo Castro (que en un ejercicio de virtuosismo vocal, interpreta él solo todas las voces)

LETRA:

– ¡Bomba, bomba y agua fuera!
Vayan los cargos al mar,
que nos ymos a negar
do remedio no se espera.

– ¡A la escota socorred!
¡Vosotros yd al timón!
¡Qué espacio, corred, corred!
¿No veis nuestra perdición?
– Esas gúmenas cortad
porque se amayne la vela.
– Hazia aca contrapesad
o que la nave se asuela,
mandad calafatear
que quiça dará remedio.
– ¡Ya no ay tiempo ni lugar
que la nau se abre por medio!
– ¿Qué haremos? ¿Qué haremos?
– ¿Sí aprovechará nadar?
– ¡O que stá tan bravo el mar
que todos pereceremos!
– Pipas y tablas tomemos.
– Más triste yo, ¿qué haré?
Que yo, que non sé nadar, ¡moriré!
¡moriré!

– Virgen, madre, yo prometo
rezar contino tus oras.
– Si Juancho scapas,
yermo moras,
Monserrate luego meto.
– Yo triste ofrezco también
en saliendo deste lago
yr descalço a Santiago.
– Eu yndo a Ierusalem.
– Sancta virgen de Loreto,
– Sant Ginés, socorretnos
– Que me ahogo, sancto Dios!
– Sanct’ Elmo, sancto bendito,
– O, virgen de Guadalupe
nuestra maldad no te ocupe.
– Señora de Monserrate,
oy señora, y gran rescate!
– O, gran socorro y bonança,
Nave viene en que escapemos,
allegad, que pereçemos,
socorred, no aya tardança,
no sea un punto detenido,
señores, ese batel!

– ¡O, que ventura he tenido
pues que pude entrar en el!
– Gratias agamus
Domino deo nostro,
dignum et justum est.
De tan grande beneficio
recebido en este día
cantemos con alegría
todos oy por su servicio.

– ¡Ea, ea! ¡Sus! ¡empecemos!
– Empieça tu, Gil Piçarra,
a tañer con tu guitarra
y nosotros te ayudaremos.
– Esperad que esté templada.
– Témplala bien, hi de ruyn,
– Den den den den
din dirindín, din dirindín.
– ¡O! Cómo está destemplada.
– ¡Acaba, maldito, ya!
– Den den den den
din dirindín dindirindín.
– Es por demás,
– Sube, sube un poco más…
– Den den den den
Din dirindín, din dirindín.
– ¡Muy bien está!
– Ande, pues, nuestro apellido,
el tañer con el cantar,
concordes en alabar
a Ihesus rezien nascido.

– Bendito el que hoy a venido
a librarnos de agonía.
Bendito sea este día
que nasció el contentamiento,
remedió su advenimiento
mil enojos.
Benditos sean los ojos
que con piedad nos miraron
y benditos que ansí amansaron
tal fortuna.
– No quede congoxa alguna,
– demos prissa, al navegar,
poys o vento nos a de llevar,
garrido vendoval.
No se vio bonança ygual
Sobre tan gran desatiento.
Bien ayas tu, viento,
que ansí me ayudas
contra fortuna.

– ¡Gritá, gritá todos a una,
gritá: bonança, salvamiento!
– Miedo ovistes al tormento,
no teniendo ya sperança.
O modice fidei…
Ello está muy bien ansí.

Gala es todo,
a nadie oy duela,
la gala chinela.
– De la china gala, la gala chinela…
Mucho prometemos
en tormenta fiera,
mas luego ofrecemos
infinita cera,
de la china gala, la gala chinela…

– ¡Adiós, sennores,
la vela!

– Nam si pericula sunt in mari,
pericula sunt in terra,
et pericula in falsis fratribus.

 

El argumento narrativo de “La Bomba” es un naufragio, el del hombre pecador, del que nos salva la llegada de Jesús.

‘De la china gala, la gala chinela’ (que aparece al final de la Ensalada), es un juego de palabras que, además de por su sonoridad, servían de pretexto a Flecha para hacer mención de un romance muy conocido y popular en su época, de Rodrigo de Reinosa (S. XV) que decía:

A la chinigala,
la gala chinela,
damas cortesanas
arman una galera.

Isabel de Torres
pongo la primera,
porqu’es más anciana,
porqu’es la más vieja,
de putas ceviles,
nome hago cuenta …

Se trata de una historia de prostitutas, que se embarcan con destino a Canarias (La Gomera), y en mitad del viaje se ven atrapadas en una gran tempestad (como en La Bomba). Aterrorizadas, invocan a todas la vírgenes y santos posibles por su salvación, y prometen convertirse en damas virtuosas. Pero una vez salvadas … se olvidan de todas las promesas.

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EL FUEGO (Ensalada) – Mateo Flecha “el Viejo” (1481 – 1553).
(“Las ensaladas de Flecha” – Praga, 1581).

Intérprete: Hespérion XX – Director: Jordi Savall.
Imágenes: Fotografías de José Luis Mieza (España).

LETRA:

– ¡Corred, corred, peccadores!
No os tardéis en traer luego
agua al fuego, agua al fuego!
¡Fuego, fuego, fuego, agua al fuego!
Este fuego que se enciende
es el maldito peccado,
que al que no halla occupado
siempre para sí lo prende.
Qualquier que de Dios pretende
salvación procure luego
agua al fuego, agua al fuego.
¡Fuego, fuego, fuego, agua al fuego!

– Venid presto, peccadores,
a matar aqueste fuego;
haced penitencia luego
de todos vuestros errores.

– Reclamen essas campanas
dentro en vuestros coraçones.
Dandán, dandán, dandán…
Poné en Dios las aficiones,
Todas las gentes humanas.
Dandán, dandán, dandán…
¡Llamad essos aguadores,
Luego, luego, sin tardar!

– Y ayúdennos a matar
este fuego.
No os tardéis en traer luego
dentro de vuestra conciencia
mil cargas de penitencia
de buen’agua,
y ansí mataréis la fragua
de vuestros malos deseos,
y los enemigos feos
huyrán,
y los enemigos feos
huyrán.

– ¡Oh cómo el mundo se abrassa
no teniendo a Dios temor,
teniendo siempre su amor
con lo que el demonio amassa!

– Por cualquiera que traspassa
los mandamientos de Dios,
cantaremos entre nos,
dándole siempre baldones:

Cadent super eos carbones,
in ignem dejicies eos:
in miseriis non subsistent.

– Este mundo donde andamos
es una herviente fragua,
donde no á lugar el agua,
si por ventura tardamos.

– ¡Oh cómo nos abrassamos
en el mundo y su hervor!
Por qualquiera peccador
que lo que da Dios no toma,
se dirá lo que de Roma
quando se ardía sin favor:
Mira Nero, de Tarpeya,
a Roma cómo se ardía;
gritos dan niños y viejos
y él de nada se dolía.

– ¡No os tardéis!
¡Traed, traed agua ya!
– ¡Y vosotros atajad!
¡Corred!
¡Presto socorred!
¡Sed prestos y muy lijeros
en dar golpes a los pechos!
¡Atajad aquessos techos!
Dandán, dandán, dandán,…
¡Corred, corred!
¡Cortad presto essos maderos!
Tras, tras, tras, tras, tras…
Dandán, dandán, dandán,…
¡Tañed, tañed, más apriessa,
que vamos sin redención!
¡Tañed presto, que ya cessa
con agua nuestra passión.

– Y ansí, con justa razón
dirán la gentes humanas:
¿Dónde las hay, dónde las hay
las tales aguas soberanas?
¿Dónde las hay, las tales aguas?

– Toca, Joan, con tu gaitilla,
pues ha cessado el pesar.
– Yo te diré un cantar
muy polido a maravilla.
Veslo aquí,
ea pues, todos decir:
Zon, zon, zon, zon, zon…
Dindirindín, dindin.
– De la Virgen sin mancilla
ha manado el agua pura.
Y es que á hecho criatura
al Hijo de Dios eterno,
para que diesse govierno
al mundo que se perdió;
y una Virgen lo parió,
según havemos sabido,
por reparar lo perdido
de nuestros padres primeros:

– ¡Alegría, cavalleros!
que nos vino en este día
que parió sancta María
al pastor de los corderos.
Zon, zon, zon, zon, zon,…
Dindiridín, dindiridin…
Y con este nascimiento,
que es de agua dulce y buena,
se repara nuestra pena
para darnos a entender
que tenemos de beber
desta agua los sedientos,
guardando los mandamientos
a que nos obliga Dios,
porque se diga por nos:

Qui biberit ex hac aqua,
non sitiet in aeternum.

 

El argumento narrativo de la ensalada “EL FUEGO” es un incendio, símbolo del pecado, que se apaga con la venida del Mesías.

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LA NEGRINA (Ensalada) – Mateo Flecha “el Viejo” (1481 – 1553).
(“Las ensaladas de Flecha” – Praga, 1581)

Intérprete: La Colombina.

– María Cristina Kiehr (Soprano)
– Claudio Cavina (Contratenor)
– Josep Benet (Tenor)
– Josep Cabré (Barítono)

(http://es.wikipedia.org/wiki/La_Colombina_%28grupo%29)

Imágenes: Pintura Renacentista Española (Juan de Juanes).

LETRA:

Cumplido es ya nuestro deseo,
remediado es nuestro mal,
cante el linaje humanal:
“Gloria in excelsis Deo”,
pues Dios se ha hecho mortal.

No hay cosa igual
que querer hoy Dios nascer.
Gran plazer, ¡oh gran plazer!,
Pues amana la gaznata:

“Cordero que al lobo mata
non más de verle nascer,
¿quien pensáis que deve ser?”

Pues que tan bien lo has chapado,
dínos quien es esse tal.
Es el Verbo encarnado,
en la Virgen sin pecado,
sin pecado original.
Pues entona aquí, Pascual,
un cantar si Dios te dexa:

“N’Eulàlia vol gonella, Bernat,
n’Eulàlia vol gonella.
Ay, vol-la de palmella, Bernat,
amb u rossegall darrera, Bernat,
N’Eulàlia vol gonella”.

No nos cansemos, con plazer cantemos,
pues Dios y hombre es ya nascido.
¿Qué hará aquel perdido Lucifer,
pues que le quitó su ser
la Virgen, madre y esposa?
“Florida estava la rosa,
que o vento le volvía la folla”.

Caminemos y veremos
a Dios hecho ya mortal,
¿qué diremos, qué cantemos,
al que nos libró de mal,
y al alma de ser cativa?
¡Viva, viva, viva, viva!
canta tú y responderé:

“San Sabeya, gugurumbé,
alangandanga, gugurumbé”.
“Mantenga señor Joan Branca,
mantenga vossa merçé”.
¿Sabé como é ya nacido
aya em Berem,
un Niño muy garrido?
Sa muy ben, sa muy ben.
“Vamo a ver su nacimento,
Dios, pesebre echado está.
Sa contento. Vamo ayá.
¡Sú! Vení que ye verá.
Bonasa, bonasa.
Su camisoncico rondaro,
çagarano, çagarano.
Su sanico coyo roso.
Sa hermoso, sa hermoso,
çucar miendro ye verá.
Alangandanga gugurumbé.

San Sabeya, gugurumbé,
alangandanga, gugurumbé.
Alleluia, alleluia, alleluia.

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LA JUSTA (Ensalada) – Mateo Flecha “el Viejo” (1481 – 1553).
(“Las ensaladas de Flecha” – Praga, 1581).

Intérprete: Hespérion XX – Director: Jordi Savall.
Imágenes: Castillos de España (Fotografías de Manuel Zaldívar).

LETRA:

¡Oyd, oyd los vivientes
una justa que se ordena!
Y el precio d’ella se suena
que es la salud de las gentes.

Salid, salid a los miradores
para ver los justadores,
que quien ha de mantener
es el bravo Lucifer
por honra de sus amores.
¿Quién es la dama que ama?
¿Y quién son los ventureros?
Sólo son dos caballeros.
La dama Envidia se llama.
Diz que dize por su dama
al mundo como grossero:
“Para tí la quiero,
noramala, compañero,
¡Para tí la quiero!”.

Paso, paso sin temor
que entra el mantenedor,
pues toquen los atabales,
¡Ea, diestros oficiales!

Llame el tiple con primor:
Tin tin tin. ¡Oh, galán!
Responda la contra y el tenor:

Tron, tron… ¡Sus! Todos:
“Ti pi tipi tin, pirlin…”
“Cata el lobo do va, Juanilla,
¡Cata el lobo do va!”.

La soberbia es el padrino,
una silla es la cimera.
¡Oh, qué pompa y qué manera!
Escuchad que el monte es fino:
“Super astra Dei exaltabo solium meum
et símilis ero Altissimo”.

El mantenedor es fiero,
callad y estemos en vela
que otro viene ya a la tela.

¿Quién es el aventurero?
Adán padre primero,
rodeado de prophetas.
¡Ojo! ¡Alerta compañero,
que ya tocan las trompetas!
“Fan, fre-le-re-le-ran fan, fan”

¿Por quién justa nuestro Adán?
Por la gloria primitiva.
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!

Sus padrinos, ¿quién serán?
Los Santos Padres que y van
puestos a sus derredores
cantando un cantar galán

por honra de sus amores:
“Si con tantos servidores
no ponéis tela, señora,
no sois buena texedora”.

Alhajas trae por devisa
con que os finaréis de risa.
Y ¿qué son? ¡Una pala y açadón
y la letra desta guisa:
“Laboravi in gemitu meo,
lavabo per singulas noctes lectum meum”.

¡Ea, ea, que quieren romper
las lanças de competencia!
La de gula, Lucifer,
Adán la de ignocencia,
mas de ver su gran patientia
no hay quien no cante de gana:
“¡Que tocan alarma, Juana!
¡Hola, que tocan alarma!”

¡Dale la lança! ¡Dale la lança!
El trompeta dice ya:
¡Helo va! ¡Helo va! ¡Tub, tub!
Corran corran sin tardança.
¡Ciégalo tu, Sant Antón
Guárdalo Señora! ¡San Blas!
¡Trópele, trópele, tras!
¡Oh, qué terrible encontrón!
¡Adán cayó para atrás!.

Buscad d’hoy más,
peccadores
quien sane vuestros dolores.
“Que no son amores
para todos hombres”.

¡Aparte, todos aparte!
¿Quién viene? ¡Dezid-nos d’él!
Un cavallero novel,
Dios de Israel.
¡Guarte, guarte, Lucifer!

“Mala noche havéis de haver
don Lucifer,
aunque seáis más letrado y bachiller”.

¡Venga, venga’l gran Señor!
Háganle todos el buz.
Su cimera es una cruz,
su padrino el Precursor
que da voces con hervor:
“Ecce qui tollis peccata mundi”.

¿Y por quién ha de justar?
Por la que no tiene par.
¿Quién sería? “Virgo María,
caelorum via,
de los errados la guía”.
¿Y el mote? Qual no se vió:
“¡Sitio, sitio!”.

Denles las lanças de guerra:
a Cristo la de justitia,
y a Luzbel la de cobdicia.
No yerra
de caer muy presto en tierra.
¡Dale la lança, Dale la lança
que ya va nuestra bienaventurança!
¡Tras, tras, tras,
grita y alarido,
que Lucifer ha caydo!
¡Vade retro, Satanás!
Muy corrido va Luzbel,
¡A él, a él, que trae fardel!
¡Vaçia, que ya en hastía!
Scantémosle un pedaço,
del taço y el baço,
las cuerdas del espinaço
y en la frente con un maço
y en las manos gusanos.
Y a vosotros los cristianos:
¡Buenas Pascuas y buen año,
que es deshecho ya el engaño!

“Laudate Dominum omnes gentes
laudate eum omnes populi”.

 

En la Edad Media se denominó “justa” al combate que se hacía entre dos contendientes, a caballo y con lanza, para justificar el derecho de alguno de ellos. Aunque a veces se confundan los términos justa y torneo, las armas empleadas en ambas contiendas eran diferentes. En las justas se empleaban armas verdaderas ofensivas y defensivas, resultando a veces los combatientes gravemente heridos e incluso muertos, y en los torneos se utilizaban casi siempre armas simuladas.

En la EnsaladaLa Justa” se describe, paso a paso, una justa medieval entre Lucifer y Adán, apareciendo una gran cantidad de onomatopeyas, propias de una batalla de este tipo.

La Justa“, que en la época fue su obra más conocida, fue además la única editada en el extranjero bajo el título “La Batailla en Spagnol” (“Le difficile des chancons”, Lyon, Jacques Moderne, 1544). “La Justa”, que como “La Guerra” (otra ensalada de Flecha) es deudora de “La Guerre” de Clément Janequin (c. 1485–1558), contrapone las figuras de Luzbel y Cristo con versos cortos, entrecortados diálogos y exclamaciones de todo tipo subrayadas por una música cambiante y descriptiva.

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LA VIUDA (Ensalada) – Mateo Flecha “el Viejo” (1481 – 1553).
(“Las ensaladas de Flecha” – Praga, 1581).

Intérpretes: King’s Singers & The Harp Consort.

LETRA:

¡La viuda se quiere casar!
¡Desdichado del que muere,
si no yba a buen lugar!”
La Música buena y honrada
enbiudó por desconcierto,
qu’el buen gusto yaze muerto
y quedó desamparada.
¿Dónde hallará morada
en que se puede abrigar,
“si no iba a buen lugar?”
Facta est quasi vidua
domina gentium.

– ¿Quién canta lamentaciones
en noche tan sin dolores?
– Los cantores son, señores.
– Sepamos por quál razón.
– Por la poca estimación
en que Música es tenida:
essa fue nuestra venida
a esta conversación.
¿Qué fue del papa León?
Los reyes y los señores
¿dó se fueron?
¿Qué fue de aquel gualardón,
las merçedes que a cantores
se hizieron?
Rey Fernando, mayorazgo
de toda nuestra esperança,
¿tus favores a dó están?

Turutú, tu, turutú.
¡Oh duque del Infantazgo,
que fuiste la mejor lança
qu’en Francia comía pan!
Turutú, tu, turutú.
“¡Qué marido perdí, mezquina,
qué marido y qué afanador!”
“Arçobispo de Toledo,
óygovos y non vos veo!”
El de Fonseca sería,
qu’en música se perdía
por tomalla y dexalla.
“Agora que la quería,
se murió en esta batalla.”
Turutú, tu, turutú.

El duque de Calabria es
con quien no ha habido revés:
es su amiga muy amada,
“Viuda enamorada,
gentil amigo tenéis:
¡por Dios, no le maltratéis!”
Pues alguno la burló
con palabras que le dio
y promesas de fruslera,
“que no diré yo
quien es ni quien era,
que no diré yo
quien es ni quien no.”
“De yglesia en yglesia
me quiero yo andar
por no mal maridar.”

Ante el juez singular
del cabildo de Valencia,
adonde por excelencia
lo siente,
yo, la Música presente,
doy querella criminal
y del vulgo en general
me querello,
porque tiende más el cuello
al tin-tin de guitarilla
que a lo qu’ es por maravilla
delicado.
Y el dicho vulgo á inventado
nueva música de morteros,
perdidos por majaderos:
“¡Toca, toca, toca,
con el pie se toca la toca,
la Juana Matroca!”
– ¡Bueno a fe!
Fréquele, fréquele.
¡Ande!, que yo cantaré
un cantar sin disparate,
que solamente trate
del Infante deseado,
del sacro Verbo encarnado,
Dios y hombre verdadero:
“Nunca fuera cavallero
a tierras tan bien venido.”
Asomó per este exido,
hecho pastor el Mexías,
y Humanidad le dezía,
viéndose de fuerças flacas:
“Guárdame las vacas,
carillo, y besart’he.”

Custodi nos, Domine,
ut pupillam oculi!
Sub umbra alarum tuarum
protege nos!

 

En 1539 y hasta octubre de 1541 Flecha volvía a estar en Valencia, buscando el favor del duque de Calabria, don Fernando de Aragón, y en particular el de su segunda esposa, la riquísima y muy culta Mencía de Mendoza, en cuya biblioteca privada figuraría una excepcional colección de ensaladas del maestro incluida acaso la última de todas, “La Viuda“. Repleta de alusiones autobiográficas, éstas nos hablan del hombre que ha conocido el éxito, que de nuevo anda en busca de un puesto de trabajo digno de su persona que pensó hallar una vez más en Valencia, en su catedral antes que en la corte virreinal, sabedor del gusto italianizante del duque de Calabria que poco o nada tenía que ver con el de un Flecha, representativo de ese gótico isabelino tan característico del Renacimiento español.

La Música, alegoría en  “La Viuda” del propio Flecha que a la vez juega con veladas alusiones a la condición de tal de Mencía de Mendoza, plantea “querella criminal” contra el cabildo de Valencia, que le asignó un salario impropio de su valía, y en general contra “el vulgo”, por atender antes, como dicen algunos de sus versos, “al tintín de guitarrilla/ que a lo que es por maravilla/ delicado”. Dificíl situación que Flecha acepta con una mueca extraordinaria a la manera de un cómico: “Toca, toca, toca,/ con el pie se toca la toca/ la Juana Matroca”, dice el cantar con “disparate” con el que pone punto y final a sus quejas.

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Enlaces:

“Las Ensaladas de Flecha” (Praga, 1581) (Digitalizado)

– Maricarmen Gómez Muntané (“Batailla en Spagnol”, Libro-CD Capella de Ministrers)

Mateo Flecha “el Viejo” (Wikipedia)

Ensalada (Wikipedia)

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2 respuestas a Las Ensaladas de Mateo Flecha “el Viejo”

  1. Pingback: La Negrina de Mateo Flecha “el Viejo” | Coral Ciudad de los Poetas

  2. Antoni dijo:

    Me sorprende ver que no hay ningún comentario de la ensalada “El Jubilate”.

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