El Manuscrito Guerra (S. XVII)

“La producción musical en la España del siglo XVII se desarrollaba simultáneamente en dos ámbitos: por un lado en la Corte madrileña y por otro en la Iglesia. Cada uno se encargaba de crear música apropiada para sus usos específicos. Sin embargo hay un tipo de forma musical que convive en los dos ámbitos: el tono.

2Hasta principios del siglo XVII el tono era una composición profana que se escribía generalmente para varias voces, pero hacia mediados de siglo se generaliza la costumbre de escribirlos para una sola voz con bajo continuo, es decir, con acompañamiento de uno o varios instrumentos, de los cuales el más popular solía ser la guitarra, tocándose con frecuencia varias de ellas a la vez, aunque también se usaban arpas u otros instrumentos polifónicos.
Se trataba de canciones con melodías sencillas pero muy ricas rítmicamente. Era música que gustaba mucho tanto en la Corte y entre la aristocracia, como entre el pueblo llano, y tenían un marcado carácter y personalidad propia que los caracterizan como parte del repertorio más representativo del barroco español. Aunque, en principio, los tonos eran canciones profanas, pronto se comenzaron a escribir también para la Iglesia, en este caso con textos religiosos. De ahí la distinción entre “tono humano” y “tono a lo divino“. (Tonos a lo divino: Música religiosa del barroco español. VII Encuentro de Música Religiosa de Canarias, 2012)

Los tonos humanos a diferencia de los tonos a lo divino, eran canciones sobre temas seculares y mundanos como el amor. Generalmente pertenecían a las zarzuelas o actos teatrales escritos en la época, aunque podían ser también piezas sueltas; también se les llamó tonadas o tonadillas.1
Se consideran a los más importantes compositores de este género a Juan Hidalgo, Juan del Vado, Sebastián Durón, José Marín y Juan de Lima Serqueira; todos ellos españoles a excepción de Serqueira, de origen portugués.

En otro artículo de este blog, hemos hablado de una colección de tonos compilada en el primer tercio del siglo XVII por el copista de la Real Capilla Claudio de la Sablonara (“El Cancionero de la Sablonara, S. XVII“). Veamos ahora otra compilación musical de tonos, ya de la segunda mitad del mismo siglo (c. 1680), y realizada por José Miguel de Guerra, también copista de la Real Capilla, y denominada: “El Manuscrito Guerra” o “Libro de tonos de José Miguel de Guerra“.

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SOBRE LAS RAMAS DE UN SAUCE (Anónimo) – “Manuscrito Guerra” (S. XVII).

Intérpretes:
– Marta Almajano (Soprano)
– Juan Carlos Rivera (Guitarra barroca)
– Mike Fentross (Guitarra barroca)
– Ventura Rico (Viola da gamba)
– Pedro Estevan (Percusión)

 LETRA:

Sobre las ramas de un sauce,
un músico ruiseñor,
dulce lisonja de pluma,
fue de los rayos del sol.

También público clarín,
de su dorado esplendor,
la vitoria contra tanto,
de las sombras escuadrón.

Que corriendo y volando,
cantando al albor,
el cristal y el ave,
con dulce ambición,
celebrando las luces
del alba y el sol.

Primero, que no del alba,
con sonora aclamación,
salgo a recibir las luces,
porque nunca duermo yo.

Si de quien compite nace,
tan propia la emulación,
más claro canto que tú,
aunque no cante mejor.

De esta pendencia en un dúo,
se conformaron los dos,
el bajo cantó el arroyo,
siendo el tiple el ruiseñor.

Que corriendo y volando,
cantando al albor,
el cristal y el ave,
con dulce ambición,
celebrando las luces
del alba y el sol.

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[“El Manuscrito Guerra”, c. 1680]:

Escribe Manuel Vilas (“El Manuscrito Guerra, Vol. 1. Música vocal profana española del siglo XVII“): “Con la signatura Ms 265 se encuentra en la Biblioteca Xeral de la Universidad de Santiago de Compostela un importante manuscrito musical que denominamos hoy en día “Manuscrito Guerra“, el cual toma este nombre por estar copiado por José Miguel de Guerra (1646–1722), copista de la Real Capilla de Carlos II desde 1677 hasta poco después de 1680. Este importante manuscrito nos ofrece una fuente fundamental y de capital importancia para el conocimiento de la música vocal profana española de la segunda mitad del siglo XVII. Esta colección de tonadas fue descubierta hace pocos años por Álvaro Torrente y Pablo Rodríguez, musicólogos que publicarían en 1998 un magnífico artículo en la Journal of the Royal Musical Association (En inglés) donde hacen un exhaustivo estudio de este manuscrito.

Portada CDEstá este manuscrito formado por 111 folios que contienen 100 piezas anónimas, todas ellas para voz solista y acompañamiento continuo, excepto dos piezas a dos voces. El copista omitió el nombre de sus autores; sin embargo, algunas de estas piezas aparecen en otros manuscritos donde sí consta el nombre del autor. Por lo tanto, cotejando estas otras fuentes, podemos atribuir algunas de estas piezas a Juan Hidalgo, José Marín, Juan de Navas, Cristóbal Galán, Juan Del Vado y Matías Ruiz, lo que significa decir que este manuscrito es una antología de las mejores obras compuestas por los músicos más renombrados de España en la segunda mitad del siglo XVII. Nuestro manuscrito carece de fecha y dedicatoria, lo que dificulta su datación; sin embargo, en el recto del primer folio podemos leer: “Joseph Myguel de Gerrª . Escriptor de la R. Capillª de su majestad escrivio este libro“, lo cual nos indica claramente que fue copiado en los años en los que José Miguel de Guerra ejerció su oficio como copista musical para la Capilla Real. Para intentar datar nuestro manuscrito con más exactitud, observamos que en él se incluyen piezas de la zarzuela Los celos hacen estrellas, estrenada el 22 de Diciembre de 1672, y un par de obras del entonces joven arpista Juan de Navas, cuya carrera empezó a florecer después de la muerte en 1685 de Juan Hidalgo, también arpista y maestro de la Capilla Real desde 1645; esto nos hace suponer que el manuscrito pudo ser copiado en torno a 1680.

4DPictDe la biografía y carrera profesional de José Miguel de Guerra sabemos que fue de origen hidalgo, y que al final de su vida acumuló numerosos títulos, como el de caballero de la orden de Santiago, cronista del reino, rey de armas de la monarquía española y principal sirviente de cámara de la reina. Los primeros pagos a José Miguel de Guerra como escriptor datan de 1667, pero no obtuvo el puesto permanente en la Casa Real hasta 1676. Es importante advertir que este puesto estuvo vacante desde la retirada en 1633 de Claudio de la Sablonara, conocido hoy en día por ser también copista de uno de los cancioneros polifónicos de la primera mitad del XVII más sobresalientes: “El Cancionero de la Sablonara“.

Es interesante y curioso constatar que este manuscrito apareciera en Santiago de Compostela. Sabemos que en 1692 José Miguel de Guerra viajó durante tres meses por varias ciudades del norte de España, incluida Santiago. No sabemos nada sobre el motivo de estos viajes y de su estancia en Compostela, pero es bastante tentador pensar que pudo haber traído el manuscrito consigo, ¿por qué? quizá nunca lo sabremos. El manuscrito fue legado a la Universidad de Santiago de Compostela en 1880 por un tal Miguel Marín Arén, del que casi nada sabemos; suponemos que pertenecería a su biblioteca privada. Lo que sí podemos asegurar y puede resultarnos muy interesante, es que algunos de los manuscritos donados por Marín Arén provenían del Monasterio de San Martiño Pinario en Santiago. Este monasterio había pertenecido a la orden benedictina y el manuscrito pudo ser tomado cuando los monjes se vieron obligados a abandonar el monasterio durante las desamortizaciones de 1830. No debe sorprendernos que una antología de música profana aparezca en un ámbito religioso; hay bastantes casos de fuentes similares aparecidas en monasterios y catedrales. Aún así, no deja de resultar curioso que un manuscrito de esta magnitud apareciera en Compostela.

Manuscrito Guerra 2Nuestro manuscrito es pulcro, cuidado, hermosamente copiado y con un papel de muy alta calidad, además de utilizar pergamino en algunos de sus folios. En esto observamos diferencias con otros manuscritos conocidos donde, a veces, la escritura es muy descuidada, con numerosos errores, emborronamientos, poca claridad y con tinta y papel de baja calidad. Sin duda, el manuscrito Guerra se acerca más a una antología destinada a la más alta nobleza o realeza […]

En el manuscrito no se aporta ninguna información sobre qué instrumento o instrumentos acompañarían estas obras. Encontramos alguna pieza donde figuran acordes para acompañar con la guitarra; pero no cabe duda que podría ser utilizado cualquiera de los dos instrumentos imprescindibles, según nos indican las fuentes, para el acompañamiento de este tipo de canciones teatrales: la guitarra o el arpa de dos órdenes.”

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Enlaces:

– Manuel Vilas: “El Manuscrito Guerra, Vol. 1. Música vocal profana española de la siglo XVII

– José Ángel Vilas Rodríguez: “El Manuscrito Guerra, Vol 2. Música vocal profana española de la siglo XVII

– Lola Josa, Mariano Lambea: “La voz del silencio en el Libro de tonos de José Miguel de Guerra

– Mariano Lambea: “Nuevo Íncipit de Poesía Española Musicada (NIPEM)

– “Cancioneros y recopilaciones poético-musicales más relevantes del siglo XVII y principios del XVIII

– “Tonos a lo divino: Música religiosa del barroco español. VII Encuentro de Música Religiosa de Canarias, 2012“.

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