La música enlazada de Juan del Encina

“Es obvio que la relación del poeta cortesano con el poderos1o que le mantiene económicamente es, por definición, una relación interesada. Así eran las cosas ya entre nuestros poetas cuatrocentistas y quinientistas: la sumisión del protegido ante el patrocinador solía ser vasallática y servil. Impera una retórica circunstancial del elogio perfectamente identificable. Lo ortodoxo, sobra decirlo, es elogiar al mecenas, subrayar sus virtudes y ponderar sus méritos de todo tipo; cualquier estudioso de cancioneros y de poesía del siglo XV (o del Siglo de Oro) ha leído cientos de versos que responden a ese patrón.
Lo cierto es que el panorama de esas relaciones entre patrocinadores, clientes y autores es tan variado como diversas son las distintas cortes reales, nobiliarias o eclesiásticas que acogen a los hombres de letras del humanismo castellano. Los grandes cancioneros castellanos colectivos no se entienden sin el contexto de esas cortes literarias en las que fueron compilados.” – (Álvaro Bustos Táuler: “Desafiar al propio mecenas: la máscara pastoril de Juan del Encina y el mecenazgo de los Duques de Alba”, 2011).

Escribe Maricarmen GÓMEZ MUNTANÉ (“El ranacer del repertorio lírico español”, Historia de la Música en España e Hispanoamérica, Vol. II, 2012): “El principal autor del Cancionero Musical de Palacio es Juan del Encina, que fue ante todo un poeta y dramaturgo. Su faceta de compositor, con ser importante, fue en cierto modo secundaria, lo cual no impide que crease escuela de la que antes que fundador, debería considerársele como uno de sus miembros más influyentes.

2Hijo de un artesano zapatero, nuestro personaje cursó estudios de derecho en la Universidad de Salamanca […] En 1484 ejercía de mozo de coro de la catedral, ascendiendo en 1490 a la dignidad de capellán de coro, circunstancia que aprovechó para sustituir el apellido paterno de Fermoselle por el materno de Encina.
En sus años universitarios Juan del Encina sirvió como mozo a don Gutierre de Toledo, maestrescuela y cancelario de la Universidad, que debió recomendarle a su hermano, Fadrique Álvarez de Toledo, segundo duque de Alba, a cuya corte aparece vinculado a partir de 1492. Con ello da comienzo la etapa más fructífera de este hombre de letras, que durante un perido aproximado de cinco años puso todo su empeño en agasajar a su mecenas así como a la familia real española. Culminación de esta etapa de su vida y su carrera es su “Cancionero” (Salamanca, 1496), que contiene lo fundamental de la producción literaria de Encina o, al menos, aquella en la que se basa su fama […]
El rápido ascenso de Encina en su carrera […] parecen haber suscitado la suspicacia, cuando no la envidia de algunos de sus colegas, cristalizada en el enfrentamiento con el músico y dramaturgo Lucas Fernández (1474 – 1542), aspirante como él al cargo de cantor de la catedral de Salamanca tras la vacante producida por el óbito de Fernando de Torrijos (+ 1498) […]
El puesto de cantor le fue otorgado a Fernández, a tiempo parcial, y ello unido a una probable pérdida de favor de la casa ducal y a sus frustradas aspiraciones de pasar a formar parte de la casa del príncipe Juan, meses antes fallecido, llevó a Encina a tomar la decisión de abandonar España. Su primera intención fue viajar a Portugal — «Estremo» (Estremoz) —, y así lo expresa en su prolijo villancico “Quédate, Carillo, adiós” (CMP 304), que no oculta su profundo malestar.

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“Quédate, Carillo, adiós” (CMP 304) – Juan del Encina (1468 – 1529).
(versión instrumental del villancico, “Cancionero Musical de Palacio“, S. XV/XVI)

Intérprete: Hespérion XX – Director: Jordi Savall.

LETRA:

— Quédate, Carillo, adiós.
— ¿Do quieres, Juan aballar?
A Estremo quiero pasar.

— Quédate, adiós, compañero,
ya me despido de tí,
no digas que me partí
sin saludarte primero:
Sábete que ya no quiero
por esta sierra morar.
A Estremo quiero pasar.

— ¿A Estremo, Juan, quieres irte?
Llega, llega acá, aborrido,
¡sabes cuánto te he querido,
y quieres de mí partirte!:
¿Sin más ni más despedirte,
así me quieres dexar?.
A Estremo quiero pasar.

Bien estavas en la sierra,
sin pasar ogaño a Estremo,
que te juro a mí que temo
que allá te veas en guerra:
Desterrado de tu tierra
muy poco puedes ganar.
A Estremo quiero pasar.

— Más quiero entre los agenos
morir y servir de balde,
que esperar a ser alcalde,
siendo a mengua de hombres buenos:
Estos prados están llenos
para mí de rejalgar.
A Estremo quiero pasar.

— Dígote que tu partida
me dará gran soledad,
porque muy gran amistad
te tuve toda mi vida:
Sin tí queda muy perdida
la fama deste lugar.
A Estremo quiero pasar.

— Porqu’este lugar me aburre,
tengo d’él gran sobrecejo,
¡soncas!, para tal concejo
basta cualquier zurreburre:
Que, por más qu’el sol me turre
no puedo aquí escalentar.
A Estremo quiero pasar.

— Pues no porque no trabajas
hasta sudarte el copete,
que más afanas que siete,
sin renzillas ni barajas:
Si estás a lumbre de pajas
no podrás calor tomar.
A Estremo quiero pasar.

— Nunca me da el sol de cara,
qu’estoy en cabo del mundo,
ni aún por más que me percundo,
ningún bien en mí se para:
Que quien en peñascos ara,
muy mal puede barbechar.
A Estremo quiero pasar.

— Los muy sabiondos no caben
entre los de su nacencia,
más a tí por tu sabencia
pocos hay que no te alaben:
Aunque algunos hay que saben
mal decir del bien obrar.
A Estremo quiero pasar.

— Quema más que fuertes ajos
la lengua de los malsines,
holgarán ya los mastines
que me roen los zancajos:
Podrá ser que los gasajos
se les tornen en pesar.
A Estremo quiero pasar.

— Pleg’a Dios que’el bien te preste,
ya que acuerdas te partir,
más no sé do quieres ir,
que muy buen terruño es este:
¡Soncas!, dirán que te fueste
cuando habías de medrar.
A Estremo quiero pasar.

— Por tal terruño no abogues,
perdona, zagal, si yerro,
que más sienten de cencerro
que no de buenos albogues:
Aunque sirviendo te ahogues,
soldada no saben dar.
A Estremo quiero pasar.

— Muy asmado estoy de tí,
en oirte decir mal,
hasta agora yo, zagal,
nunca decir mal te ví:
Más agora, jur’a mi,
dello te quieres picar.
A Estremo quiero pasar.

— Aunque no soy maldiciente,
la razón que me fatiga
me da razones que diga,
maldiciendo mala gente:
Ora lengua, tente tente,
no cures de más hablar.
A Estremo quiero pasar.

— Juan, de mi cabeza loca
debes tomar mi consejo,
no digas mal del concejo,
por un badal a la boca:
Porque no pague la coca,
debes cata de callar.
A Estremo quiero pasar.

— Mi lengua te certifica
de callar y de sufrir,
hasta que pueda decir
“En salvo está quien repica”:
Más tal espuela me pica,
que no puedo sosegar.
A Estremo quiero pasar.

— Finge gasajo, así goces,
no digas ningún quillotro,
que un tiempo viene tras otro,
para que puedas dar voces:
Aunque agora las empoces,
después las podrás sacar.
A Estremo quiero pasar.

— Desque me haya desterrado,
sonarán más que de veras,
mis voces, tan lastimeras
que tú mesmo estés asmado:
Porque yo voy tan hinchado,
que cuido de reventar.
A Estremo quiero pasar.

— De ti tengo gran dolido,
y de mí porque te vas,
temo que no volverás,
según que vas aborrido:
Pídeme, por Dios te pido,
si quieres algo llevar.
A Estremo quiero pasar.

[Fin]

— Tarde o nunca volveré,
quédate con Dios, amigo,
harto bien llevo conmigo,
en llevar esto que sé:
Abrázame por tu fe,
y adiós te mando quedar.
A Estremo quiero pasar.

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La fuerza de la música de Encina, que se aleja del estilo de los compositores de su anterior generación aún bajo el influjo de la canción francesa, reside en la palabra y en su extraordinaria naturalidad, y tal vez ahí se halle la clave de su éxito en España, en una sociedad que se encaminaba lentamente hacia el Renacimiento cuyas raíces permanecían, no obstante, fuertemente ancladas en el Medioevo. En cambio en Italia, que es a donde finalmente dirigiría sus pasos, si su obra no pasó del todo inadvertida fue por la especial protección que obtuvo de tres papas sucesivos: el valenciano Rodrigo de Borja que ciñó la tiara bajo el nombre de Alejandro VI (1492-1503), Julio II (1503-1513) y León X (1513-1521).

4En 1500 Encina se había ganado el favor de Alejandro VI, que le hizo miembro de su casa concediéndole varios beneficios en Salamanca, entre ellos el tan ansiado de cantor de la catedral a pesar de la oposición de su cabildo. Julio II le otorgaría otro beneficio en la catedral de Málaga y su sucesor un priorato en la catedral de León, donde pasaría los últimos años de su vida.
Entre los muchos méritos artísticos atribuibles a Juan del Encina se cuenta, muy en particular, el de haber llevado el cancionero a la escena. Un cancionero al que aporta casi un centenar y medio de composiciones, a más de la mitad de las cuales les puso música; dominan entre ellas los villancicos, sin que falten las canciones y los romances. Su argumento es básicamente amoroso, aunque también las hay de tema sacro, moral e incluso didáctico, como el célebre villancico “El que rige y el regido” (CMP 275) dirigido al príncipe Juan:

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“EL QUE RIGE Y EL REGIDO”Juan del Encina (1468 – 1529).
(Villancico. “Cancionero Musical de Palacio“, S. XV/XVI).

Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya – Hespérion XXI.
Director: Jordi Savall.

Imágenes: Santillana del Mar (Cantabria – España).

[http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01260963876700436328813/ima0182.htm]

LETRA:

El que rige y el regido
sin saber,
mal regidos pueden ser.

Mal rige quien no es prudente
porque todo va al reves,
y el perfeto regir es
saber mandar sabiamente:
qu’el regido y el rigente
sin saber,
mal regidos pueden ser.

Donde falta discrecion
no ay ninguna cosa buena,
lo que discrecion ordena
aquello da perfecion:
mas los que regidos son
sin saber,
mal regidos pueden ser.

[Fin]

El saber que Dios nos da,
aquel es saber perfeto,
y aquel se llame discreto,
que de tal saber sabrá:
y lo que regido va
sin saber,
mal regido puede ser.

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La música enlazada de Juan del Encina:

Continúa  Maricarmen GÓMEZ MUNTANÉ: ” […] Si muchos de los villancicos de Encina se plantean a modo de un brevísimo y sintético acto dramático, de varias de sus églogas cabría decir, a la inversa, que son villancicos ampliados. Su propósito, como el del repertorio cancioneril, no es otro que el de entretener, capacidad de la que estaba ampliamente dotado el salmantino que tuvo buena ocasión de ponerla a prueba al servicio de la Casa de Alba.

3Desde luego que no fue él el primer especialista en temas de animación que hubo al servicio de la nobleza española […] aunque si fue Encina el primero en recoger por escrito y de forma sistemática sus propias propuestas: por un lado las églogas, y, a diferente escala, un repertorio cancioneril en el que no faltan ideas tan interesantes —propias o ajenas— como la de enlazar dos números o piezas musicales, a modo de los pares de danzas que no tardarían en ponerse de moda en los ambientes cortesanos de toda Europa (en tiempos de los Reyes Católicos en España, lo mismo que en el resto de Europa, las danzas de moda fueron la baxa o danza baja y la alta o saltarello, que solían bailarse por parejas la una seguida de la otra), aunque el ejemplo más conocido de danzas enlazadas en el Renacimiento es el de la pavana y la gallarda.

Los pares de canciones de Encina que conservan la música de su autor son tres, todos constituidos por un romance al que sigue un villancico a modo de «deshecha»:

  • Qu’es de ti, desconsoladoLevanta, Pascual, levanta (CMP 74, 184), cuyo argumento se refiere a la toma de Granada.
  • Triste España sin venturaA tal pérdida tan triste (CMP 83, 324), que lloran la muerte del príncipe Juan.
  • y Mi libertad en sosiegoSi amor pone las escalas (CMP 79, 178), de tema amoroso.

Hay alguno más pero sólo es en parte de Encina, las varias ediciones de cuyo “Cancionero”, además de los pliegos sueltos, pusieron a disposición de otros compositores una importante colección de poemas aptos para ser musicados; de ellos se sirvieron Pedro de Escobar y Antonio Ribera, entre otros.”

Veamos esta música enlazada, recogida en el “Cancionero de Palacio“.

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[La toma de Granada]:

“Qu’es de ti, desconsolado” (CMP 74) – Juan del Encina (1468 – 1529).
(Romance. “Cancionero de Palacio“, S. XV/XVI).

Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya – Hespérion XXI – Director: Jordi Savall.

Imágenes: Alhama de Granada (Granada – España).

[http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01260963876700436328813/ima0178.htm]

LETRA:

¿Qu’es de ti, desconsolado?,
¿Qu’es de ti, rey de Granada?,
¿Qu’es de tu tierra y tus moros?,
¿Dónde tienes tu morada?.

Reniega ya de Mahoma
y de su seta malvada,
que bivir en tal locura
es una burla burlada.

Torna, tórnate buen rey
a nuestra ley consagrada,
porque si perdiste el reyno,
tengas ell alma cobrada.

De tales reyes vencido,
onrra te deve ser dada.

¡O Granada noblecida,
por todo el mundo nombrada,
hasta aquí fueste cativa
y agora ya libertada!

Perdiote el rey don Rodrigo
por su dicha desdichada,
ganóte el rey don Fernando
con ventura prosperada,

la reyna doña Ysabel,
la mas temida y amada:
ella con sus oraciones,
y él con mucha gente armada.

Segun Dios haze sus hechos
la defensa era escusada,
que donde él pone su mano,
lo impossible es quasi nada.

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“LEVANTA, PASCUAL, LEVANTA” (CMP 184) – Juan del Encina (1468 – 1529).
(Villancico. “Cancionero Musical de Palacio” – S. XV/XVI).

Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya – Hespérion XX – Director: Jordi Savall.

[http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01260963876700436328813/ima0198.htm]

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“LEVANTA, PASCUAL, LEVANTA” (CMP 184) – Juan del Encina (1468 – 1529).
(Villancico. “Cancionero Musical de Palacio” – S. XV/XVI).

Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya – Hespérion XX – Director: Jordi Savall.
Imágenes: “Festival Tibor Varga” de Sion (Suiza) – 1998.
(MEZZO TV).

LETRA:

— Levanta, Pascual, levanta,
aballemos a Granada,
que se suena qu’es tomada.

— Levanta toste priado,
toma tu perro y çurrón,
tu çamarra y çamarrón,
tus albogues y cayado:
Vamos ver el gasajado
de aquella ciudad nombrada,
que se suena qu’es tomada.

— Asmo cuydas que te creo.
¡Juro a mí que me chufeas!
Si tú mucho lo desseas
¡soncas! yo más lo desseo:
Mas alamiefé no veo
apero de tal majada,
que se suena qu’es tomada.

—!Ora pese a diez contigo,
siempre piensas que te miento!
ahotas que me arrepiento
porque a ti nada te digo:
And’acá, vete comigo,
no te tardes más tardada,
que se suena qu’es tomada.

— Déxate desso, carillo:
curemos bien del ganado,
no se meta en lo vedado,
que nos prenda algún morillo:
Tañamos el caramillo,
porque todo lo otro es nada,
que se suena qu’es tomada.

— Pues el ganado se estiende,
déxalo bien estender,
porque ya puede pacer
seguramente hasta allende:
and’acá, no te estes ende,
mira quanta de ahumada,
que se suena qu’es tomada.

— ¡O que reyes tan benditos!,
vámonos, vámonos yendo,
que ya te voy per creyendo
según oyo grandes gritos:
llevemos estos cabritos
porque avrá venta chapada,
que se suena qu’es tomada.

— Aballa, toma tu hato,
contarete a maravilla,
como se entregó la villa
según dizen no ha gran rato:
o quien viera tan gran trato
al tiempo que fue entregada,
que se suena qu’es tomada.

— Cuenta, cuéntame las nuevas,
que yo estoy muy gasajoso,
más no tomaré reposo
hasta llegar do me llevas:
chapado zagal apruevas,
Dios nos de buena jornada,
que se suena qu’es tomada.

— Yo te diré cómo fue,
que nuestra reyna y el rey,
luzeros de nuestra ley,
partieron de Santafé:
y partieron, soncas, que
dizen que esta madrugada,
que se suena qu’es tomada.

— Luego allá estarán ya todos
metidos en la ciudad,
con muy gran solenidad,
con dulzes cantos y modos:
¡O claridad de los Godos,
reyes de gloria nombrada!,
que se suena qu’es tomada.

— ¡Qué consuelo y qué conorte
ver por torres y garitas
alçar las cruzes benditas!
¡O qué plazer y deporte!:
y entraba toda la corte
a milagro ataviada.
Que se suena qu’es tomada.

[Fin]

— Por vencer con tal vitoria
los reyes nuestros señores,
demos gracias y loores
al eterno Rey de Gloria:
que jamás quedó memoria
de reyes tan acabada,
que se suena qu’es tomada.

 

6La conquista de Alhama (una plaza fuerte del reino nazarí de Granada), por los cristianos el 28 de febrero de 1482, en represalia por la toma nazarí de Zahara, significó el inicio de la Guerra de Granada.

La Guerra de Granada es el nombre con el que suele conocerse al conjunto de campañas militares que tuvieron lugar entre 1482 y 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, en el interior del reino nazarí de Granada, y que culminaron con la rendición negociada mediante capitulaciones del rey Boabdil.

1492 (2 DE ENERO) LA CONQUISTA DE GRANADA

DEL PARTIDO DE LA ALHAMBRA Y DE CÓMO SE DIÓ GRANADA
ANDRÉS BERNÁLDEZ (M. CA. 1513), CURA Y CONFESOR DE LA REINA ISABEL I. MEMORIAS DEL REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS, CAP. II

«Pasaron Julio é Agosto, é Septiembre, é Octubre, é Noviembre, que nunca los moros quisieron dar, é ya en el mes de Diciembre, que no tenian qué comer sino pocos mantenimientos, demandaron partido al Rey é á la Reyna, el quan se concertó en treinta días del mes de Diciembre, de entregar todas las fortalezas que ellos y el Rey Baudili tenían, é fueron conformes todos. El Rey é la Reyna se lo otorgaron, con otras condiciones y capítulos, que se fuesen los que quisiesen a donde quisiesen é cuando quisiesen, é que les diesen pasaje, é diesen ellos todos los cristianos cautivos. El concierto era que las fuerzas de la ciudad se habían de entregar el día de los Reyes Magos. É el Rey é la Reyna aderezaron de ir a tomar el Alhambra, y partieron del lugar del real, lunes dos de Enero, con sus huestes muy ordenadas. Llegando cerca de la Alhambra, salió el Rey Muley Baudili acompañado de muchos caballeros, con las llaves en las manos, encima de un caballo, y quísose apear á besar la mano al Rey, y el Rey no le consintió descabalgar del caballo, ni le quiso dar la mano. El rey moro lo besó en el brazo y le dió las llaves, é dijo: «Toma Señor, las llaves de tu ciudad, que yo y los que estamos dentro somos tuyos.» Y el Rey Don Fernando tomó las llaves é dióselas á la Reyna. É los caballeros castellanos entraron en la Alhambra é se apoderaron de ella, é fueron y la tomaron é mostraron en la más alta torre primeramente el estandarte de Jesucristo, que fue la Santa Cruz que el Rey traía siempre en la santa conquista consigo.»

La toma de Granada fue celebrada en todo Occidente y cantada por poetas y músicos españoles e italianos, como es el caso del autor anónimo de la frottola “Viva el gran Re Don Fernando” que aparece como apéndice en la “Historia Baetica” de Carlo Verardi (Roma, 1493), y que se trata de la pieza impresa polifónica más antigua, lo que habla de por sí sobre la importancia del acontecimiento.

Encina aborda el tema desde dos perspectivas opuestas: la tristeza y amargura del moro vencido en el romance “Qu’es de ti, desconsolado“, que contrasta con el júbilo suscitado entre unos pastores por la noticia de la toma de Granada, último baluarte moro en la Península, en el villancico “Levanta, Pascual, levanta“.

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[La muerte del príncipe Juan]:

“TRISTE ESPAÑA SIN VENTURA” (CMP 83) – Juan del Encina (1468 – 1529).
(Romance. “Cancionero de Palacio“, S. XV/XVI).

Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya – Hespérion XXI.
Director: Jordi Savall.

Imágenes: Real Monasterio de Santo Tomás (Ávila – España).

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“TRISTE ESPAÑA SIN VENTURA” (CMP 83) – Juan del Encina (1468 – 1529).
(Romance. “Cancionero de Palacio“, S. XV/XVI).

Intérpretes: The Hilliard Ensemble.

Imágenes: Juan de Aragón (Sevilla 1478 – Salamanca 1497).

LETRA:

Triste España sin ventura,
todos te deven llorar.
Despoblada d’alegría,
para nunca en ti tornar.

Tormentos, penas, dolores,
te vinieron a poblar.
Sembróte Dios de plazer
porque naciesse pesar.

Hízote la más dichosa
para más te lastimar.
Tus victorias y triunfos
ya se hovieron de pagar.

Pues que tal pérdida pierdes,
dime en qué podrás ganar.
Pierdes la luz de tu gloria
y el gozo de tu gozar.

Pierdes toda tu esperança,
no te queda qué esperar.
Pierdes príncipe tan alto,
hijo de Reyes sin par.

Llora, llora, pues perdiste
quien te havía de ensalçar.
En su tierna juventud
te lo quiso Dios llevar.

Llevóte todo tu bien,
dexóte su desear,
porque mueras, porque penes,
sin dar fin a tu penar.

De tan penosa tristura
no te esperes consolar.

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“A TAL PÉRDIDA TAN TRISTE” (CMP 324) – Juan del Encina (1468 – 1529).
(Villancico. “Cancionero de Palacio“, S. XV/XVI).

Intérprete: Hespérion XX – Director: Jordi Savall.

Imágenes: Castillos de España.
(Fotografías de Manuel Zaldívar).

LETRA:

A tal pérdida tan triste,
buscarle consolación
claro está qu’es traición.

Todo nuestro bien perdemos
perdiendo Príncipe tal.
Pérdida tan desigual
no hay con qué la consolemos:
Ningún consuelo busquemos,
que buscar consolación
claro está qu’es traición.

Quien más consuela más yerra.
A tal mal tan sin consuelo
consuélelo Dios del cielo,
pues no hay consuelo en la tierra:
A dolor que da tal guerra,
buscarle consolación
claro está qu’es traición.

Traición es conocida
en dolor que tanto duele,
buscar cómo se consuele
quien más muere con la vida:
A tal vida tan perdida,
buscarle consolación
claro está qu’es traición.

Biviendo vidas penadas
los que pierden tal tesoro,
no den descanso a su lloro
lágrimas muy aquexadas:
A dichas tan desdichadas,
buscarles consolación
claro está qu’es traición.

Aún más y más sentiremos
el perder que ya sentimos,
y aunque un día lo perdimos,
cada día lo perdemos:
Pues tan gran pérdida vemos,
buscarle consolación
claro está qu’es traición.

Assí que fuerça forçada
y razón manda sufrir,
y cada día sentir
vida más desconsolada:
A tristura tan sobrada,
buscarle consolación
claro está qu’es traición.

 

Juan de Aragón y Castilla o Juan de Trastámara y Trastámara (Sevilla, 1478 – Salamanca, 1497), fue el segundo de los hijos de Fernando II de Aragón y de Isabel I de Castilla.

El príncipe Juan era el único hijo varón de los Reyes Católicos. Entre los títulos que ostentaba destaca el de Príncipe de Asturias, de heredero a la corona, Príncipe de Gerona, duque de Montblanc, conde de Cervera y señor de Balaguer.
Fue nombrado por sus padres gobernador de Salamanca para que fuera adquiriendo experiencia en las tareas del gobierno, bajo la tutela del obispo Diego de Deza.

Sepulcro del príncipe JuanDe su breve gobierno de la ciudad destacan dos ordenanzas, la primera en la que ordenó empedrar las calles de la ciudad y la segunda en la que crea una casa de Mancebía, algo que con el tiempo dará origen a la tradición del Lunes de Aguas.
En abril de 1497 se casa en la catedral de Burgos con la archiduquesa Margarita de Habsburgo, hija del emperador Maximiliano I y hermana de Felipe “el Hermoso”, pero a los seis meses de la boda muere en Salamanca. Según algunos muere de amor; según otros por el apetito sexual de su esposa; en realidad la verdadera causa pudo ser la tuberculosis.
Al morir sin descendencia (Margarita dió a luz una niña que nació muerta), y tras la muerte de su hermana Isabel, la heredera de la Corona pasa a ser su hermana Juana, que sería apodada “La Loca”.
Su cuerpo reposa en el Monasterio de Santo Tomás de Ávila, en el precioso sepulcro realizado años después (1510) por Domenico Fancelli, por encargo de Fernando el Católico.

5Escribe Michel Bernstein: “El príncipe Juan representaba la esperanza de una dinastía apenas establecida, el que muriera sin descendencia hacía surgir el espectro de una crisis dinástica […] Los que se tenían por miembros de aquella nación en plena transformación, no podían menos de inquietarse al pensar en una quiebra de la recién lograda estabilidad política.”

El romance “Triste España sin ventura” (CMP 83), obra maestra de la polifonía renacentista española , y el villancico “A tal pérdida tan triste” (CMP 324) son dos profundos lamentos por la muerte del hijo y heredero de los Reyes Católicos, el príncipe Juan (el mismo tema sobre el que Encina escribió una magistral tragedia en verso: “A la dolorosa muerte del Principe Don Juan, de gloriosa memoria; hijo de los muy Católicos Reyes D’España Don Fernando el quinto y Doña Isabel la tercera deste nombre. Tragedia trovada por Juan del Encina“).

La muerte del príncipe Juan posibilitó la instalación de los Habsburgos en el trono de la joven España. El heredero de los Reyes Católicos es su nieto, Carlos V, príncipe germánico, nacido en Gante, cuya lengua materna es el francés.

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[Indómito Amor]:

“Mi libertad en sossiego” (CMP 79) – Juan del Encina (1468 – 1529)
(Romance. “Cancionero de Palacio“, S. XV/XVI).

Intérprete: Ensemble Gilles Binchois – Director: Dominique Vellard.

[http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01260963876700436328813/ima0178.htm]

LETRA:

Mi libertad en sossiego,
mi coraçón descuydado,
sus muros y fortaleza,
amores me la han cercado.

Razón y seso y cordura
que tenía a mi mandado,
hizieron trato con ellos.
!Malamente me han burlado!

Y la fe, que era el alcayde,
las llaves les ha entregado,
combatieron por los ojos,
diéronse luego de grado.

Entraron a escala vista,
con su vista han escalado,
subieron dos mil sospiros,
subió passión y cuydado.

Diziendo: ¡amores, amores!,
su pendon han levantado,
quando quise defenderme
ya estava todo tomado.

Huve de darme a presión,
de grado siendo forçado,
agora triste cativo,
de mi estoy enagenado.

Quando pienso libertarme,
hállome mas cativado,
no tiene ningun concierto
la ley del enamorado.

Del amor y su poder
no ay quien pueda ser librado.

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“Mi libertad en sossiego” (CMP 79, Romance) /  “Si Amor pone las escalas” (CMP 178, Villancico) – Juan del Encina (1468 1529)
(“Cancionero de Palacio“, S. XV/XVI).

Intérprete: MUSICA MUNDANA – Director: Eduardo Jahnke R.

“De Amor y Tristura”
11 de diciembre de 2006

[http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01260963876700436328813/ima0179.htm]

LETRA:

Si Amor pone las escalas
al muro del coraçón,
no ay ninguna defension.

Si Amor quiere dar combate
con su poder y firmeza,
no ay fuerça ni fortaleza
que no tome o desbarate:
o que no hiera o no mate
al que no se da a presion,
no ay ninguna defension.

Sin partidos, con partidos,
con sus tratos o sin trato,
gana y vence en poco rato
la razón y los sentidos:
los sentidos ya vencidos,
sojuzgada la razon,
no ay ninguna defension.

Con halagos y temores,
con su fuerça y su poder,
de los que han de defender
hace mas sus servidores:
pues las guardas son traydores
y cometen traycion,
no ay ninguna defension.

Nunca jamas desconfía,
de los mas sus enemigos
haze mayores amigos,
siempre vence su porfía:
da plazer y da alegría,
y si quiere dar passion,
no ay ninguna defension.

Son sus fuerças tan forçosas
que fuerçan lo mas que fuerte,
puede dar vida y dar muerte,
puede dar penas penosas:
a sus fuerças poderosas,
si pone fe y aficion,
no ay ninguna defension.

[Fin]

No ay quien salga de sus manos,
discretos y no discretos,
a todos tiene sugetos,
judíos, moros, cristianos:
sobre todos los humanos
tiene gran juridicion,
no ay ninguna defension.

 

En el romance “Mi libertad en sossiego” (CMP 79) y en el villancico “Si Amor pone las escalas” (CMP 178), Encina nos habla de la fuerza indómita del amor, ante la que nada podemos hacer salvo rendirnos y abandonarnos.

En fin, como vemos Juan del Encina, poeta, dramaturgo y compositor, fue todo un alma del Renacimiento.

——————————————————————————————

Enlaces:

Facsímil del Cancionero de 1496.

– Álvaro Bustos Táuler: “Tradición y novedad en la poesía de Juan del Encina: el Cancionero de 1496”.

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:  Juan del Encina (1469-1529), Títulos digitalizados.

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